28 de marzo 2016 - 00:00

La Fed frena el rally en Wall St.

 ¿Drástico cambio de planes en la Fed? ¿Suba de tasas en abril? No es mero runrun, es la prédica de una catarata de funcionarios: Bullard, Harker, Lockhart, Lacker, John Williams. ¿Cómo? ¿Se agotó el pacifismo del comunicado de la última reunión, la cautela que ponderó Janet Yellen, la número uno de la Fed? Se sabe que Esther George -titular de la Fed de Kansas City- abogó por izar las tasas sin dilaciones, pero la impresión, diez días atrás, cuando los mercados respondieron al parte oficial con entusiasmo, fue que se trataba de un caso aislado de gatillo fácil. Error. Son legión los que piensan que la situación está madura para repetir la dosis de la primera vacunación, aplicada en diciembre en condiciones de inclemencia que ya son pasado. ¿Es un motín, acaso? No. Es una discusión viva que la Fed no quiere ocultar, y que se ofrece a manera de bonus track como complemento de la información novedosa que trajo la última reunión. La Fed será menos agresiva que lo que se proponía. Elevará la tasa sólo dos veces en 2016 (si Dios lo permite), y no cuatro; y dará por concluida su tarea, no antes de 2019, con una tasa nominal del 3,25%. Si la inflación entonces alcanza su meta -el 2%-, la tasa de equilibrio será de apenas el 1,25% real. Ese fue el mensaje que cubrió los corazones de esperanza (y llenó los bolsillos). ¿Quizás fue malinterpretado? Es que existe otro discurso en paralelo, que se enfatizó esta semana: la Fed no necesita tomarse más tiempo para volver a intervenir. La suba será suave, pero su reiniciación no tiene por qué demorarse. Y la cuenta regresiva ya comenzó.

El rally de los milagros se tomó franco luego de cinco semanas consecutivas de alza. La merma fue moderada, y, luego de una cabalgata del 12% en el S&P 500, es un lógico respiro. Lo que la Fed da, la Fed quita, podría pensarse. Aunque el empujón favorable que recibió la Bolsa fue más potente que esta levísima retracción táctica (0,7%). Sin embargo, no es allí donde hay que mirar, sino en el mercado de cambios. A caballo de la prédica de los disidentes, el dólar resucitó vibrante después de tomarse una muy larga vacación. Y un dólar en alza ajusta el cinturón de las condiciones financieras a lo ancho de un amplio espectro. El paso atrás fue generalizado: petróleo, materias primas, las acciones vinculadas, los mercados emergentes, y los bonos de dudosa calidad crediticia. El doble discurso que emana de la Fed impacta aquí más que nada. La espina de la duda está clavada; lo que Yellen & Cía. prometen ¿es vía libre o vía muerta?

Nadie más pacifista que Charlie Evans, de la Fed de Chicago. Fue el único de los oradores recientes que preconizó la actitud de "ver y esperar". Pero lo que él observa con placidez enardece a los demás. Una economía creciendo al 2%/2,5% en 2016; la tasa de desempleo cayendo al 4,75% a fin de año, y la inflación encaramándose por encima quizás del 2%. James Bullard, de la Fed de Saint Louis, es de la opinión contraria, promueve gatillar pronto dadas las expectativas de exceder los blancos de inflación y desempleo. Si los vientos no cambian, abril está nítido en su mira. Dennis Lockhart (Fed de Atlanta) y John Williams (Fed de San Francisco) son de la misma idea. Y un recién llegado, Stephen Harker (Fed de Minneapolis) es el más frenético: quiere empezar en abril y favorece tres retoques de tasa en el año. De todos los comentaristas sólo Bullard tiene voto en 2016.

Aun después de soportar el sermoneo, los mercados ven la posibilidad de un retoque en abril como un acontecimiento remoto (11% de probabilidad, según los contratos de futuros) y recién lo evalúan con chances para junio (37%). Pero ya están avisados. Si el informe de empleo y la venta de autos aportan números fogosos esta semana, entonces sí les caerá por entero la ficha de abril.

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