20 de abril 2011 - 00:00

La fiesta sigue, pero la tormenta se acerca

La fiesta sigue, pero la tormenta se acerca
Imaginemos un espléndido día de verano, tirados debajo de algún árbol, aprovechando la sombra y una leve brisa mientras miramos cómo pasa el mundo a nuestro alrededor, sin nada importante para pensar. Pero claro, las cosas buenas no duran para siempre y en el horizonte se vienen acumulando nubes cada vez más negras que presagian una tormenta. Esto nos enfrenta a dos alternativas: o nos levantamos acercándonos a algún refugio o nos quedamos sentados confiando en que la tormenta pase por otro lado o, mejor aún, que se disuelva sola. Esta -pedimos perdón a los lectores por lo burda- figura ejemplifica un poco lo que ocurre hoy en el mercado financiero y porque casi como si fuesen truenos, las malas noticias no van más allá de ser ruidos dentro de una tendencia alcista. Así, luego de la mayor baja en casi un mes y de la imprecedente rebaja del Outlook de la deuda norteamericana, el Dow recuperó poco menos de la mitad de lo perdido el lunes (subió un 0,53% a 12.266,75 puntos) quedando a un tris (0,44%) de salir ganador en lo que va de abril. Si bien el motor de la jornada fueron las acciones petroleras, que ganaron un 1,8% en promedio de la mano del 0,96% que rebotó el precio del petróleo, no podemos desestimar el efecto de los balances. Mientras Johnson & Johnson, Zions Bancorporation, Paccard, etc., que merced a los buenos números reportados fueron recibidos con subas de casi un 4% (luego del cierre se sumaron a este pack: Intel, que trepaba más del 6%, Yahoo! un 3% e IBM más del 2%) impulsando sus respectivos sectores, el efecto de las cotizantes que desilusionaron (Goldman Sachs, Harley Davidson, US Bancorp, Texas Instruments, etc.) apenas se circunscribió a las empresas en cuestión. Claro que no todo fue alegría y por primera vez en su historia el precio del oro superó los u$s 1.500, quedando en u$s 1.494,5 por onza cuando sonaba la campana.

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