La llamada "lista de Janot", en referencia al procurador general Rodrigo Janot, tiene en vilo a Brasil desde que el martes se anunció que contenía 54 nombres de políticos bajo secreto judicial a quienes el Supremo Tribunal Federal (STF) podría investigar para determinar si estuvieron involucrados en la red delictiva que operó en Petrobras y que embolsó unos 3.850 millones de dólares en la última década.
"La fiscalía consideró que las menciones de los implicados de Rousseff y de Aécio Neves (su rival en las elecciones presidenciales de 2014) no eran suficientes para pedidos de investigación", señaló ayer el diario O Globo en su versión digital, sin detallar la fuente de la información.
"No tenía conocimiento, pero recibo como un homenaje el archivo. Hubo un intento de involucrar a la oposición. Y si el fiscal concluyó que no hubo nada, él tiene la última palabra", dijo el senador Neves, líder del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), al medio periodístico.
La inminente revelación de quienes están en la lista generó zozobra e irritación en el Congreso y desató una tormenta política entre el Gobierno y su aliado, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) luego de que trascendiera que entre ellos figuran los presidentes del Senado, Renan Calheiro, y de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, ambos de esa fuerza política.
La magnitud de la red de corrupción en la que participaron Petrobras, empresas constructoras y dirigentes políticos comenzó a revelarse mediante las confesiones voluntarias de algunos de los principales implicados en la trama a cambio de reducciones en sus eventuales condenas.
Según la investigación, los empresarios obtenían contratos, inflaban los precios, repartían parte de esa diferencia con directores de la petrolera y el resto del dinero lo distribuían entre los políticos.
Ayer, en tanto, la comisión parlamentaria que investiga el escándalo acordó convocar a los expresidentes de la empresa petrolera, Gabrielli y Foster, así como a exdirectivos y otros implicados en el caso.
Gabrielli, un conocido dirigente del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), presidió la empresa entre 2005 y 2012, cuando fue sustituido por Foster, una técnica muy cercana a la presidenta Rousseff y que dejó el cargo el mes pasado, acorralada por las denuncias de graves irregularidades en la gestión.
La sesión del grupo parlamentario, realizada en forma pública, tuvo momentos de tensión entre diputados. El griterío comenzó cuando Hugo Motta, del PMDB y presidente de la comisión, intentó crear varios subcomités con sus propios relatores, una medida que algunos insinuaron socavaría el poder del relator principal, Luiz Sergio, del PT.
Varios legisladores furiosos corrieron hacia el estrado y comenzaron a gritar y agitar sus dedos frente al rostro de Motta, quien respondió gritando en el micrófono. "¡Deben mostrarme respeto! ¡Ustedes deben mostrarme respeto!", gritó reiteradamente mientras temblaba de furia y señalaba a sus oponentes. "No abriré la sesión de esta manera", afirmó.
Cuando los ánimos se calmaron, la comisión acordó citar también a varios exdirectivos de Petrobras que permanecen en prisión por su presunta responsabilidad en las corruptelas.
Entre ellos se destacan Paulo Roberto Costa, exdirector del sector de Abastecimiento, y Nestor Cerveró, antiguo responsable del área internacional de la empresa, quienes firmaron sendos acuerdos de colaboración judicial a cambio de una futura reducción de penas.
Ayer, Cunha se presentó personalmente ante la comisión y volvió a negar su participación en cualquier irregularidad ocurrida con la empresa, pero aun así dijo estar dispuesto a comparecer ante ese grupo cuando se lo solicite.
| Agencias AFP, EFE y Reuters |


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