9 de octubre 2009 - 00:00

La ganadería busca el norte

Expulsada por la agricultura en las tierras más productivas, la producción bovina se achica en la Argentina, pero el fenómeno no es parejo, ya que las provincias norteñas, principalmente en el NOA, ven crecer año a año su stock vacuno, al punto que la región hoy concentra casi el 40% del total. Lo que pocos años atrás era monte, hoy alberga producciones que en muchos casos apuntan a la excelencia.

La ganadería busca el norte
Que el stock vacuno en el norte (NEA-NOA) haya pasado en los últimos años del 29% del total país a más del 38%, es apenas uno de los indicadores que muestra, a las claras, la profunda transformación productiva que se está registrando en el país. Si, además, se considera que la ganadería es «colonizadora», entonces se ve más claramente la ampliación de la frontera agropecuaria que se viene dando, de la mano de grandes avances tecnológicos, y a pesar del freno que imponen algunas políticas.

De hecho, varios nubarrones están impidiendo el desarrollo potencial de la ganadería, y hasta la hacen retroceder.

Desplazamiento

Aún así, mientras el país ya perdió alrededor de 4,5 millones de cabezas desde el pico de 60,2 millones vacunados en 2007 (tendencia que se puede acentuar durante el presente ciclo ya que la liquidación aún no cesa), la mayoría de las provincias norteñas, no sólo no están cayendo, sino que están recibiendo el desplazamiento de los rodeos desde los codiciados campos de la Pampa Húmeda.

Algunos de estos fueron los conceptos centrales que se desarrollaron en el último, multitudinario, seminario regional que realizó el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (IPCVA) en Salta. Y, justamente, esta es una de las provincias que muestra el mayor despegue ya que, el crecimiento no fue por desplazamiento de la agricultura sino por el avance agrícola que ya se venía dando. De hecho, pasó de 500.000 a 1,7 millón de hectáreas aprovechables en 10 años. «El NOA es la zona con mayor potencial de crecimiento en ganadería, y el desafío de la cadena de la carne es como aprovechar ese potencial dentro de un marco ordenado, para convertir la región en un polo de desarrollo productivo e industrial», señaló Dardo Chiesa, titular del IPCVA, dando ya en ese párrafo varias claves. Entre otras, tácitamente, la visión estratégica de algunos que sostienen que, además de buscar el autoabastecimiento, esta región debe ser la generadora de carne de novillos pesados, que se deben exportar directamente desde allí, dado el costo del flete para mandar carne fresca a los grandes centros de consumo local.

El caso es que, así como las provincias centrales son las que más retrocedieron en ganado (Buenos Aires casi 3 millones de cabezas, Santa Fe 700.000, Córdoba otro tanto, La Pampa 800.000, o Río Negro alrededor de 360.000 registrando la caída más brutal -50%- de todas ellas), también en el norte hay diferencias. Es que si bien prácticamente todos crecen, los avances registrados en la Mesopotamia son mucho más moderados, mientras que en el noroeste, con epicentro en Salta, el crecimiento fue particularmente destacado hasta hace poco tiempo. De hecho, en lo que va del siglo, los establecimientos agropecuarios en esa provincia aumentaron un 60%, pasando de 8.650 a 13.838 el año pasado. Más todavía lo hizo el rodeo vacuno que creció un 81% desde 2003, superando ahora el millón de cabezas.

Julio César Loutaif, ministro de Desarrollo de Salta, no esquiva el tema y recoge inmediatamente el guante «ahora comenzamos el mecanismo de revisión, con activa participación de las entidades y, en 2-3 meses, buena parte de las áreas en amarillo podrían convertirse en verde, o sea, zonas productivas», señala aludiendo al «ordenamiento territorial» a partir de la aplicación de la Ley Bonasso (2008), de Bosques, que hoy impide que, al menos 4 millones de hectáreas de la provincia, pasen a la producción y es sindicada, por la mayoría, como la causante del abrupto freno al crecimiento que se venía registrando en la actividad.

A pesar de la prolongada sequía, también Santiago del Estero sigue avanzando, ya con más de 1,6 millón de cabezas. Allí, el avance en infraestructura, especialmente electricidad y caminos, sumada a la política industrial que devuelve hasta el 50% de las inversiones que se realicen, determinaron que grandes ganaderos se vayan concentrando allí, lo mismo que gran cantidad de feed lots en las zonas de riego. A su vez, el incremento de operadores, y la puesta en marcha a fin de año del frigorífico Aligor (ex Beltrán), que va a ser federal y pretende tener Cuota Hilton, van a contribuir a la transparencia que permita seguir fortaleciendo la ganadería provincial, como técnicamente ya lo vienen haciendo los grupos CREA y el INTA.

Aquí, sin embargo, el problema es otro. «No existe la justicia. Hay problemas de tierras y ocupaciones de campos, como en Pellegrini. Hasta existen organizaciones de falsificación de escrituras. Podría ser Australia, pero si el Gobierno (provincial) no ordena esto, y pone justicia, se acabó el crecimiento», reconoce un empresario, que le transmitió al propio ministro de la Producción de Santiago del Estero, Luis Gallit, esta preocupación, durante el mismo seminario.

Algo distinto es el panorama en Tucumán, la que menos crece en stock de la región, aunque con un desarrollo interesante de establecimientos de encierre a corral. Para algunos, la falta de políticas ganaderas, y de transparencia en las operaciones, especialmente para los productores más chicos, es la causa del atraso relativo.

En las antípodas se ubica San Luis, pisando ya los 2 millones de cabezas de rodeo, con un nuevo frigorífico regional en marcha (además del que ya tiene con Hilton), mientras siguen las inversiones en feed lots (los mayores se encuentran en esa provincia). Para el joven ministro Sebastián Lavandeira Muñoz, parte de la clave está en el aumento permanente de infraestructura; en el hecho de que San Luis cuenta con un mapeo de agua subterránea desde hace 10 años, y que posee, además, un Plan Ganadero con excepciones impositivas a 15 años, que da estabilidad y seguridad a los productores e inversores.

· Lo que falta

Más allá de lo que cada provincia hace individualmente, para los técnicos que participaron del seminario, como Raúl Fiorentino o Lisandro de los Ríos, de la Universidad Católica de Salta, o Rodolfo Berti del INTA, los déficits son coincidentes. Veamos:

· Falta asistencia técnica que achique la brecha entre grandes y pequeños productores, limitando la variabilidad tecnológica en la región. Sólo con molinos y apotreramiento se puede pasar de 3 a 25 kilos de producción de carne por hectárea/año.

· Se debe alentar la competencia y la participación, tanto en el comercio de hacienda, como en el procesamiento (frigoríficos) para darle transparencia al mercado y mejorar las condiciones, especialmente, de los pequeños productores. En Salta, por ejemplo, hay un solo frigorífico (el Bermejo) que faena más del 50% del total.

· Es ineficiente y superpuesto el control de las actividades, con multiplicidad de autoridades de aplicación, a pesar de lo cual el poder de vigilancia es escaso.

· Falta infraestructura, especialmente de caminos, agua y comunicaciones.

· Se necesita una política de tierras que favorezca la producción.

· Es imprescindible un Plan sanitario integral.

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