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La gente ahora se pregunta cómo hará para comer
Hugo Chávez visitó a Raúl Castro en La Habana. En un nuevo intento de aliviar la agobiada economía de la isla, el venezolano prometió explorar la posible presencia de petróleo en las costas cubanas.
Es la sentencia de muerte de un instrumento creado en 1962 por el ex presidente Fidel Castro ante la escasez de alimentos derivada de las sanciones económicas de Estados Unidos y que, casi medio siglo después, su hermano y sucesor Raúl dice que se convirtió en una carga «irracional e insostenible» para el Estado.
«Raúl está dando un paso muy audaz», dijo Justino Rodríguez, empleado de una bodega (o punto de distribución de alimentos racionados) en el centro de La Habana. «La gente está acostumbrada a vivir con la libreta y adquirir fácilmente sus productos básicos subsidiados», añadió bajo un cartel que reza en letras rojas: «Esta unidad trabaja por un comercio eficiente, moderno y para siempre socialista».
Por el equivalente a 10 pesos cubanos -o apenas 45 centavos de dólar-, los cubanos reciben mensualmente una canasta básica que incluye pequeñas cantidades de arroz, porotos, aceite y azúcar. Otros productos subsidiados, como carne de pollo, pan y café, elevan el costo a alrededor de un dólar.
La comida sólo alcanza para dos semanas, pero es crucial para familias que no disponen de ingresos alternativos como las remesas de familiares en el exterior, negocios privados o el mercado negro.
«Nadie puede vivir con la libreta. No alcanza, pero lo más correcto sería eliminarla y ofrecer los productos a precios razonables», dijo Lázaro González, un carnicero.
Los productos no incluidos en la libreta se venden en tiendas en moneda dura, que es 24 veces más fuerte que el peso cubano en el cual la mayoría cobra sus salarios, y con un sobreprecio del 240%.
Raúl Castro ha emprendido una profunda reestructuración de la economía socialista, que incluye la eliminación de un 20% de los empleos públicos. El presidente ha dicho que aspira a incrementar los sueldos, que no alcanzan para llegar a fin de mes.
Cuba importa un 80% de los alimentos que reparte a través de la libreta, una carga considerable para una nación asfixiada por problemas de liquidez.
Desde que reemplazó en la presidencia a su hermano Fidel en 2006, Raúl Castro ha ido reduciendo las raciones de productos como los porotos y eliminando otros como las papas o los cigarrillos de la libreta de abastecimiento.
El documento divulgado esta semana por el PCC, una especie de hoja de ruta con ajustes a la economía socialista que serán discutidos en abril de 2011 durante el próximo congreso comunista, dice que la libreta «induce a las personas a prácticas de trueque, reventa y propicia el mercado subterráneo».
Pero algunos en Cuba temen que acentúe las diferencias entre quienes tienen ingresos suplementarios en moneda dura y quienes dependen de los magros salarios y pensiones estatales.
«Lo que va a traer como consecuencia es una marcada diferencia», dijo Ricardo Paz, un jubilado que regresaba de la bodega con bolsas de arroz y de azúcar. «El que tenga dinero acaparará, mientras que los de pocos ingresos, como yo, no tendremos qué comer», dijo enfurecido el hombre que sobrevive con una pensión de 240 pesos, equivalente a unos 11 dólares por mes.
Agencia Reuters


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