“La gran literatura la hacen insumisos y desobedientes”

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Madrid - Convencido de que «el lector justifica la literatura», el flamante Premio Cervantes José Manuel Caballero Bonald, establece su canon particular en su nuevo libro, «Oficio de lector», que reúne numerosos artículos sobre los escritores que lo han influido en su vida y refleja su pasión por la literatura latinoamericana.

«Siempre me he sentido muy unido a la tradición literaria latinoamericana. A partir de la generación de Carpentier, Borges y Lezama Lima, el idioma alcanzó una dimensión que no tenía la literatura española de los años sesenta, en decadencia y un poco anémica», dijo Caballero Bonald, Premio Cervantes 2012, en una entrevista en su casa de Madrid.

Publicado por Seix Barral, el libro, que fue presentado el lunes por su autor, contiene reseñas, prólogos y conferencias (algunas de ellas inéditas) sobre aquellos autores que «de un modo u otro» le han «agradado como lector».

En sus 600 páginas hay textos sobre Cervantes, San Juan de la Cruz, Góngora y Quevedo; Dostoievski, Mallarmé o Kafka; Juan Ramón Jiménez, Antonio y Manuel Machado, Eliot, Jorge Guillén, Alberti, Lorca o Luis Rosales, entre otros autores.

El lector se encontrará también con numerosas reseñas sobre escritores latinoamericanos: desde poetas como César Vallejo, Neruda y Octavio Paz hasta narradores como Onetti, Juan Rulfo, Carpentier, Lezama Lima, García Márquez y Vargas Llosa.

Todos ellos le gustan, pero de forma especial Onetti y Rulfo, «porque dentro de su prosa funciona una poesía de gran trascendencia».

Onetti
le parece «el mejor prosista en lengua española». Y César Vallejo «es un ejemplo de la máxima temperatura poética». La publicación de «Oficio de lector» coincide con la preparación del discurso del Premio Cervantes, que el escritor recibirá el 23 de abril en la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid, en una ceremonia que suelen presidir los reyes de España.

Ha recibido otros muchos premios en su vida, pero le preocupan la solemnidad de esa ceremonia «y el protocolo». Lleva mal eso de «alquilar un chaqué», subirse a la cátedra del paraninfo para leer su discurso y «oír al rey hablar de tu propia obra».

Todavía no se ha «planteado en serio por dónde va a ir el discurso», pero sí tiene algunas ideas. Sobre todo tratará de la poesía de Cervantes, el aspecto menos valorado de su obra, y «de ese tramo de su biografía más o menos enigmático, cuando abandonó las letras porque tenía otras cosas a qué dedicarse». «También, seguramente haré una defensa de la poesía como terapia contra las amenazas de la vida. La poesía tiene algo para mí salvador. Aparte de celebrar la vida también mitiga muchas asperezas», asevera Caballero Bonald.

Este gran poeta, novelista y ensayista de 86 años se siente «abrumado y avergonzado» por los últimos casos de corrupción política que ha publicado la prensa española, relacionados con dirigentes del Partido Popular, entre ellos con el actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. «España ha tocado fondo. El hecho de que la corrupción se haya convertido realmente en una epidemia, en un hábito generalizado, me hace pensar que estamos atravesando por uno de esos ciclos históricos de absoluta decadencia moral y material», subraya Caballero Bonald. Por eso, aprovechará la gran repercusión que suele tener el discurso del Premio Cervantes para hablar también de «la necesaria regeneración moral del país». «No se pueden silenciar problemas tan graves», asegura.

En su nuevo libro queda claro también cómo su opinión ha- ido modificándose con el paso de los años. «Hay escritores que te gustaron mucho en un momento determinado y que, con el paso del tiempo, han dejado de gustarte o te gustan menos». Poco a poco, se va quedando con un número de escritores predilectos cada vez más reducido.

«Acabaré quedándome con media docena de clásicos. Aparte de Cervantes, que es el padre y el maestro de todos, hay un eje del que me siento muy próximo, el que va desde Góngora a Juan Ramón Jiménez y que llega luego hasta Cernuda, Lorca y Valente. Por ahí anda mi predilección», señala.

Su admiración por San Juan de la Cruz no tiene límites: «Es uno de los grandes poetas universales cuya palabra va más allá del lenguaje».

Y si de predilecciones se trata, Juan Ramón Jiménez encabeza la lista de los poetas contemporáneos: «Es uno de los grandes poetas europeos del siglo XX. Su poema Espacio es la mejor muestra española de poesía narrativa de todos los tiempos».

Muchos de los autores a los que admira practicaron esa «desobediencia e insumisión» que Caballero Bonald considera imprescindibles en cualquier escritor.

«La gran literatura está hecha por desobedientes. La obediencia conduce al gregarismo y a la imitación», asegura.

Apostillas Bonaldianas

En la conferencia de prensa en ocasión de la presentación del libro, el escritor había deleitado a los cronistas presentes con frases como: «Con este premio seguro que gano enemigos, los escritores son muy envidiosos». En «Oficio de Lector», «hay glosas y comentarios sobre libros que he leído durante cincuenta años», pero «no tengo intención de ser un intruso en la crítica literaria». «Me hice escritor porque primero había leído a unos poetas que me emocionaron. Porque en la vida de un escritor es muy importante lo que ha leído». «El español medio usa 400 palabras, y eso es un despilfarro por no conocer bien este idioma tan espléndido».

Después de afirmar que si ha hecho algo que lo sobreviva, está en Entreguerras, aseguró que se siente retirado desde hace años, «con una desgana y un esfuerzo» que le da «cansancio de pensar en una obra completa». «Pero poemas sueltos sí, yo los escribo en los momentos más inoportunos mentalmente y no puedo resistir la tentación», admitió.

En cuanto a la «decadencia moral y material de España», el escritor señaló que «Don Quijote podría ser hoy en día el Che Guevara», para después puntualizar que en realidad actualmente él ve «más fantasmas que quijotes, y eso es muy distinto».

Agencia EFE

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