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La Gran Manzana es un imán para los terroristas
Ayer no se había sacado ninguna conclusión tras descubrirse el sábado a la noche un vehículo con explosivos en Times Square, en el corazón de Manhattan. Los investigadores analizaban decenas de videos y huellas dactilares tomadas del vehículo, donde se encontraron tres garrafas de propano, dos bidones de gasolina, cables y fuegos de artificio.
La explosión no se produjo y nadie resultó herido. El barrio, uno de los más animados y turísticos de la ciudad, fue evacuado en la noche y reabierto a los transeúntes ayer a la mañana.
«Todas las matinées de Broadway y los espectáculos de la tarde se mantienen en los horarios previstos», dijo ayer Charlotte St. Martin, directora ejecutiva de The Broadway League.
El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, estimó que la ciudad había «evitado lo que pudo ser un episodio letal», y el gobernador del Estado, David Paterson, habló de «terrorismo».
La ciudad, visitada cada año por decenas de millones de viajeros del mundo entero, cuenta con lugares simbólicos, desde el Puente de Brooklyn hasta la Estatua de la Libertad, pasando por Broadway y sus teatros y los célebres rascacielos.
Último episodio, un inmigrante afgano y partidario de Al Qaeda, Najibullah Zazi, de 25 años, acusado de intentar fomentar un atentado contra el metro de Nueva York en setiembre de 2009, se declaró culpable en febrero y puede ser condenado a cadena perpetua.
Según los investigadores, habría realizado tareas de identificación de posibles estaciones-objetivo para usarlas como blanco de atentados. Las elegidas habrían sido Grand Central o Times Square, dos de las más frecuentadas. Se fue precipitadamente de Nueva York tras haber descubierto que era seguido por la Policía. Fue detenido un poco después en Denver (Colorado, oeste).
Los atentados o las tentativas de atentado contra la ciudad fueron relativamente frecuentes en los últimos veinte años.
El 11 de setiembre de 2001, dos aviones se estrellaron contra los rascacielos del Trade World Center en el barrio financiero de Manhattan, uno de los atentados más sofisticados y letales de la historia. Los cinco hombres sospechosos de haber organizado los ataques terroristas, que provocaron cerca de 3.000 muertos, entre ellos, Jaled Sheij Mohammed, presunto cerebro de la operación, están actualmente detenidos en la prisión militar de Guantánamo (Cuba), y a la espera de un proceso que tendría lugar en Nueva York ante un tribunal ordinario.
El 8 de mayo de 2002, el estadounidense José Padilla, ex miembro de una banda de Chicago convertido al islam, fue detenido al regresar de Pakistán. El Gobierno afirmó entonces que planificaba atentados letales en suelo estadounidense con una bomba radiológica. Fue condenado a 17 años de prisión.
El 13 de marzo de 2003, el estadounidense Iyman Faris fue acusado de intentar detonar el puente de Brooklyn. Fue condenado a 20 años de cárcel.
En agosto de 2004, el británico Dhiren Barot fue detenido en Londres. Reconoció haber querido hacer estallar varios edificios, entre ellos la sede del Fondo Monetario Internacional en Washington y la Bolsa de Nueva York. Fue condenado a cadena perpetua.
El 3 de junio de 2007, cuatro hombres fueron detenidos en Nueva York y acusados de fomentar un complot en el aeropuerto internacional John F. Kennedy.
Agencia AFP


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