17 de mayo 2017 - 23:10

“La historia no es más que un pretexto para mostrar al personaje”

• DIÁLOGO CON ARTURO PÉREZ-REVERTE SOBRE SU NUEVA NOVELA "FALCÓ"

Pérez Reverte. En la Feria del Libro presentó su última novela.
Pérez Reverte. En la Feria del Libro presentó su última novela.
Desde 1986, en 30 años, Arturo Pérez-Reverte lleva publicados 34 libros, de los cuales 19 son novelas más 7 de la saga del Capitán Alatriste, y 8 libros de ensayos. De ellos 11 pasaron al cine o la televisión, y 5 al comic. Su fama internacional la debe principalmente a "El Club Dumas", "La piel del tambor", "La reina del sur", "El tango de la vieja guardia" y "Hombres buenos", entre otros; desde 2003 es miembro de la Real Academia Española. Volvió por Buenos Aires para participar de la Feria del Libro y presentar "Falcó", su nueva novela. Dialogamos con él:

Periodista: Falcó es su nuevo personaje, háblenos un poco

de él.

Arturo Pérez-Reverte: Mis novelas son pretextos para hablar de personajes. A mi no me interesa la guerra, me interesan los hombres en la guerra. El sexo no me interesa como tal, me interesan los seres humanos en el sexo. Falcó es un pretexto para hablar de personas que no tienen fe pero sí principios de los que no hablan y les sirven para vivir. Falcó es un hijo de puta, un aventurero simpático, una espía, un vividor, un tipo amoral, elegante, mujeriego, políticamente incorrecto. En un mundo dominado por las ideologías él no tienen ninguna, sólo está condicionado por su propio interés. Sabe que al final todo se puede comprar menos un puñado de ideas. Se puede comprar belleza, sexo, aventuras, objetos, pero no se puede comprar dignidad, orgullo, lealtad, coraje. Eso se tiene o no se tiene. Eso está en el código genético. Mis héroes pueden ser unos cabrones pero tienen ese tipo de virtudes que los redimen ante el lector y ante mí mismo. Y Falcó es uno más de esa cadena.

P.: A Falcó lo contratan para liberar a José Antonio Primo de Rivera, líder de la Falange, de la cárcel de Alicante, en la que lo tienen encerrado los republicanos.

A. P.-R.: Necesitaba un episodio de la Guerra Civil que fuera bueno para una operación de espionaje, y sobre ese hecho no se había novelado nunca nada. Siguiendo a Hitchcock, pensé que el rescate de José Antonio podía ser un excelente Macguffin [un elemento de suspenso como pretexto, que hace que los personajes avancen en la trama). Mi objetivo no era ni por asomo explicar la Guerra Civil, ni comentarla, ni juzgarla. Lo que me importaba era y es Falcó, su forma de ver el mundo, sus convicciones.

P.: ¿Se justifica que se vuelque al bando falangista?

A. P.-R.: Es que él no es falangista, él no es nada. O, mejor, es un cínico oportunista. Es un tipo que se está moviendo en ese territorio por interés, no por ideología sentimental. Él caza solo. Es un degenerado, violento, cruel, pero atractivo. Un mercenario de sí mismo. No tiene una fe que lo ampare, va por las suyas. Sabe que amparado por una fe, una bandera, hasta un imbécil puede hacer cosas que parezcan heroicas. Y lo que da grandeza al ser humano es la capacidad de pelear y enfrentar por sí mismo la dureza de la vida, como creo que bien lo expone el capital Alatriste.

P.: ¿Falcó es, además de mercenario, un dandy en medio de la contienda?

A. P.-R.: El de esa época era un mundo de hambre, miseria, violencia, pero también de un glamour que no permite alcanzar a vislumbrar hasta dónde llegarán los totalitarismos que están emergiendo. Pero el infierno en que las ideologías terminaron sumiendo a Europa en los 30 y los 40 no debe impedirnos ver que en su origen, antes de que fueran envilecidas por la puerca condición humana, fueron soluciones que mucha gente honrada creyó adecuadas. Fueron supuestas ideas de avanzada antes de que se supiera que terminarían en los Auschwitz y los Gulag, y se certificara el fracaso de las ideologías por el horror, la tragedia mundial a la que llevaron. Falcó no sólo goza la adrenalina de las aventuras y es capaz de matar sin remordimientos, también goza del glamour de su época, los trajes ingleses a medida y la caza de las mujeres más guapas, mientras se pasea por un mundo donde cada vez pareciera más que la vida no vale nada.

P.: ¿Qué tiene en común el capitán Alatriste, que lo llevó a escribir una saga de ocho novelas, con las aventuras de Lorenzo Falcó, niño bien pasado a la marginalidad, ex contrabandista de armas, agente de los servicios de inteligencia al mejor postor?

A.P.-R.: Falcó es un sinvergüenza, Alatriste un soldado perdido. Falcó tiene principios pero no códigos. Alastriste ha perdido su fe, pero tiene códigos, lealtades, un canon que le sirve de guía para la vida. Con Falcó me resulta interesante, un amigo de copas, Alatriste alguien fraterno en quien siempre puedo confiar.

P.: Dejó la historia de Falcó abierta, ¿continuará?

A.P.-R.: Estoy concluyendo la segunda novela que transcurre en Tánger en 1937, y creo que llevará nombre de mujer.

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