26 de noviembre 2018 - 00:00

La letra chica de un entendimiento complejo

Bruselas- En las 585 páginas del acuerdo del "brexit", la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE) se han invertido miles de horas de trabajo y muchas noches sin dormir intentando llegar a acuerdos.

Los líderes de los 27 países que seguirán en la UE aprobaron ayer el acuerdo, que todavía debe recibir el visto bueno del Parlamento británico. Si finalmente llega a buen puerto, el texto afectará de un modo u otro a casi todo el mundo en Europa. A continuación un repaso a sus consecuencias más relevantes:

Efectos sobre ciudadanos y empresas. Lo vital es el período de transición acordado y que va desde la fecha de salida, el 29 de marzo de 2019, hasta, como mínimo, finales de 2020. Durante ese plazo nada cambiará hacia afuera. El Reino Unido seguirá formando parte del mercado común y de la unión aduanera. Toda la normativa de la Unión Europea seguirá en vigor, no habrá controles de aduanas o limitaciones a la importación. Pero como tras su salida oficial Reino Unido será un país de fuera del bloque, no tendrá voz en Bruselas. No obstante, tendrá que aceptar las nuevas normas que se vayan aprobando sin Londres.

La fase de transición es un período de gracia para la economía, pero también se busca tiempo para esclarecer la relación a largo plazo que establecerán la Unión Europea y Reino Unido. El plazo tan sólo se podrá prolongar una única vez, según el acuerdo. En julio de 2020 será analizado por la Unión Europea y por Reino Unido y se tomará una decisión al respecto.

El estatus de los ciudadanos de la UE en el reino... y viceversa. El acuerdo aseguró que los más de tres millones de ciudadanos de la UE en Reino Unido y el millón de británicos que residen en el continente podrán seguir haciéndolo como hasta ahora tras la fase de transición. Eso afecta sobre todo a su derecho de residencia, trabajo, la reunificación familiar o sus derechos a ayudas sociales o el reconocimiento de los estudios. El derecho a residir sigue como hasta ahora: quien pueda proveer para su sustento, podrá residir durante cinco años y después pedir un derecho permanente de residencia.

El dilema de las Irlandas. Tras un largo tira y afloja, se garantiza en el acuerdo que seguirá abierta la frontera entre Irlanda, país de la Unión Europea, y la región británica de Irlanda del Norte, es decir que no se instalarán ni barreras ni controles. Las partes también se han comprometido a buscar una solución permanente a este dilema durante la fase de transición. En caso de que no se consiga, se activará la cláusula de garantía denominada "backstop". Entonces todo Reino Unido seguirá en la unión aduanera con los mismos estándares que la Unión Europea para evitar los controles de mercancías y personas en las fronteras. Para Irlanda del Norte se aplicarán además las condiciones del mercado común europeo, así como algunas obligaciones de controles sobre bienes de otras regiones de Reino Unido. A esta situación solo se le podrá poner fin con el acuerdo de ambas partes.

Los contribuyentes europeos. El Reino Unido, según el acuerdo, seguirá cumpliendo con sus obligaciones financieras mientras sea miembro de la Unión Europea. Eso significa que contribuirá al presupuesto plurianual conjunto de la Unión Europea que termina a finales de 2020. Esta es la razón además por la que se ha escogido como fecha para poner fin al período de transición. Pero también hay que contemplar la parte británica en cargas a largo plazo, como por ejemplo lo que corresponde a Londres en el pago de pensiones a funcionarios de la UE. Esa suma no figura en el acuerdo, sino sólo "un justo método de cálculo". Se estima que rondarán los 45.000 millones de euros lo que Londres tendrá que pagar a Bruselas. Si el tratado no se cierra, serán los contribuyentes de la UE los que tengan que hacer aportes.

¿Qué harán los fabricantes? Los productos que necesiten licencia ser podrán vender tras la fase de transición sin una etiqueta especial, algo que se aplica sobre todo a juguetes, ropa y cosmética, pero también para medicamentos y productos médicos. Pero no se aplica esta norma a animales vivos y productos animales. Los derechos de las marcas registradas se mantienen en ambas partes.

Agencia DPA

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