10 de enero 2013 - 00:00

La libertad y la ignorancia

La libertad y la ignorancia
El grado en que las palabras pueden distorsionar nuestra visión de la realidad es asombroso y ominoso a la vez. Un Estado puede estar a punto de perder uno de sus símbolos más queridos por la impericia de sus gobernantes, y con un adecuado juego de palabras e imágenes transformar esta ignominia en una arenga de populismo patriotero y partidario. Sin llegar a tanto, el abuso de la idea del «precipicio fiscal» es otro ejemplo sobre lo dicho. Un evento de bajísimo impacto en el corto plazo (salvo la caída de los seguros de desempleo, nada se activaba de manera inmediata y recién a partir de junio podría sentirse algún efecto) fue presentado por los mismos políticos que lo habían sancionado, como una cuasi catástrofe, mientras que otro evento de altísima gravedad ha sido prácticamente ignorado.

Nos referimos a la pelea para ampliar el techo de la deuda estatal. Para salvar el «no evento» que hubiera hecho crecer más lentamente los gastos estatales que el ingreso nacional (solucionando automáticamente el problema del déficit de largo plazo y la deuda estatal) a costa de una posible recesión, los políticos incrementaron el déficit en u$s 4 billones (a 10 años). Tras esto no queda más remedio que ampliar el permiso de emisión del Tesoro, ya que las medidas extraordinarias tomadas para financiar el Gobierno dejarían de alcanzar a fines del mes próximo y el país caería en default.

De no haber un acuerdo, Obama podría -arriesgándose a un juicio político- apelar a la enmienda 14 de la Constitución y colocar deuda que garantice «la validez de la deuda pública», o recurrir a distintas artimañas ignorando los límites que le imponen la ley y el Congreso. Apostando a los balances y a que lo que no se dice no existe, ayer el Dow trepó un 0,46%, a 13.390,51 puntos.

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