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La literatura mundial quedó en una sola mano
Todo se concentra. Primero las editoriales y ahora las agencias literarias: Andrew Wylie y Carmen Balcells formaron una única empresa.
Al margen del sector literario, siempre sometido a los avatares de la crisis y, desde la irrupción de internet, también sujeto a la zozobra de la piratería, como antes lo estuvieron la música y el cine, la creación de la agencia internacional Balcells & Wylie supone un valor añadido para ambos. Con la unión, Wylie consigue entrar en las letras hispanas en sentido amplio, pues Balcells fue una de las impulsoras en los años setenta desde Barcelona del llamado "boom" latinoamericano, con nombres como Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa en su catálogo de representados.
Balcells, de 83 años, garantiza con la operación la continuidad de la influyente agencia barcelonesa más allá de su existencia, un proceso que ya inició meses atrás con el nombramiento como director del joven Guillem d'Efak. D'Efak se encuentra en Nueva York, donde tiene su sede la agencia de Andrew Wylie, conocido en el mundo literario como "El chacal", para acabar de cerrar este "acuerdo de intenciones".
Ya en 2010 Balcells, con la idea de dejarlo todo bisen atado, vendió por tres millones de euros su archivo al Estado español, con lo que correspondencia privada, borradores, primeras ediciones, fotografías y bibliografías completas de autores esenciales en lengua española como Neruda, Vicente Aleixandre o Camilo José Cela, pasaron a formar parte del patrimonio público. En un universo editorial cada vez más inclinado a la fusión de los grandes grupos -en España, la última anunciada fue la incorporación de Santillana al grupo Random House-, la estrategia de Balcells y Wylie no deja de ser un reflejo de ese espíritu de concentración de empresas.
Balcells ya fue pionera en los años setenta cuando consiguió acabar con los contratos vitalicios y otras tiranías editoriales e imponer las cláusulas de cesión por tiempo limitado de un libro. En su cartera de autores cuenta con más de 200 escritores del mundo hispánico, como Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Miguel Delibes, Álvaro Mutis, Gonzalo Torrente Ballester, Juan Carlos Onetti, Juan Goytisolo, Juan Marsé, Eduardo Mendoza e Isabel Allende.
El catálogo de Wylie, con más de 800 autores, negocia la publicación de autores como Martin Amis, Jorge Amado, Saul Bellow, Claudio Magris, Vladimir Nabokov, J.G. Ballard, Alessandro Baricco, Jorge Luis Borges, Salman Rushdie, Philip Roth, William Burroughs, Guillermo Cabrera Infante, Milan Kundera, Italo Calvino, Allen Ginsberg, Ismael Kadare, Orhan Pamuk, Amos Oz, Kenzaburo Oe, Roberto Bolaño, Murakami, John Updike, Paul Theroux, Susan Sontag, y W.G. Sebald.
No han faltado en estas primeras horas, tras el anuncio del acuerdo, voces discordantes con la operación, como la de los escritores Alberto Manguel o Álvaro Pombo, que temen la "despersonalización" de la figura del agente, que cada vez se alejará más de sus autores, o un cierto "monopolio", que siempre beneficiará a los autores de mayor venta.
Las duras negociaciones de futuras ediciones que, como cada año, se realizan durante la Feria del Libro de Frankfurt, se simplificarán en octubre para los editores al reducirse en un interlocutor, pero eso no será garantía de que los acuerdos sean más fáciles.


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