11 de septiembre 2017 - 00:00

La lluvia no da tregua y se agrava la situación del campo bonaerense

La llanura pampeana está bajo el agua. En algunas zonas cayeron más de 80 milímetros. Los pronósticos climáticos adelantan más precipitaciones.

Muy grave. Según Carbap, hasta la semana pasada había alrededor de 5,5 millones de hectáreas inundadas. Ahora la situación empeoró.
Muy grave. Según Carbap, hasta la semana pasada había alrededor de 5,5 millones de hectáreas inundadas. Ahora la situación empeoró.
El Servicio Meteorológico había anticipado intensas precipitaciones para el viernes, sábado y domingo en gran parte de la zona agrícola argentina, pero el resultado fue todavía peor a lo previsto. El agua volvió a pegar justamente en aquellos campos que venían sufriendo inundaciones y las pérdidas económicas y productivas se intensificaron.

El noreste bonaerense y sureste de Santa Fe fueron dos de las regiones más afectadas con precipitaciones en promedio de entre 45 y 50 mm.

En zonas puntuales de la provincia de Buenos Aires, hasta el domingo, habían caído más de 80 mm provocando el desborde de arroyos y el río Luján.

Puntualmente en las localidades bonaerenses de Azul, Las Flores, Bolívar, Henderson y Villegas la situación es dramática porque a los campos bajo el agua se suman además los caminos intransitables y la eterna lucha para sacar la hacienda afectada.

Para completar el combo, en Lincoln una tormenta eléctrica azotó a los campos causando la muerte de novillos.

Peor es la situación de la cuenca láctea -que está intentando recuperarse luego de las últimas inundaciones- pero ahora con los excesos de precipitaciones de las últimas semanas definitivamente no logra salir del círculo vicioso.

Así es que los productores locales dan cuenta que después del último fin de semana la superficie inundada alcanzó un nivel histórico.

En este contexto ayer, el ministro de Agroindustria bonaerense, declaró que su Gabinete estaba monitoreando de cerca la situación hídrica de la provincia para ayudar a los damnificados.

En La Pampa el panorama es muy similar con precipitaciones en algunas zonas que alcanzaron en pocos días los 70 mm.

En el sureste de Santa Fe la situación es calcada, campos inundados y un compás de espera hasta que baje el agua y a partir de ahí evaluar daños concretos.

Días atrás la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) había revelado que alrededor de 5,5 millones de hectáreas ubicadas en la Cuenca del Salado estaban inundadas, ahora las perspectivas son todavía peores porque se esperan más precipitaciones para hoy y los pronósticos a mediano plazo no son demasiado alentadores, incluso se prevén más lluvias de diversa intensidad para los próximos 14 días.

Los productores remarcan que la llanura pampeana no soporta una gota más de agua y septiembre es un mes clave para el campo argentino porque comienza la campaña de granos gruesos y las pariciones en los rodeos de cría.

"El rodeo ganadero de la provincia de Buenos Aires se encuentra ante un potencial daño de impacto severo, 12 de los 18 millones de cabezas de la provincia. se encuentran en el área inundada", alertaban desde Carbap.

Mientras tanto la bronca crece entre los productores inundados, porque justamente durante este fin de semana hubo un amplio despliegue en la cobertura periodística de los principales canales de noticias del huracán Irma pero de la situación de los campos argentinos poco y nada.

También los hombres de campo reclaman que las líneas de financiamiento oficiales destinadas para ayudar a los damnificados llegan con demora en caso de que lo hagan.

En este momento vuelve a resonar un reclamo de larga data de los productores argentinos: la necesidad de actualizar los fondos destinados a la Emergencia Agropecuaria que están estipulados en $500 millones para todo el país. Incluso hoy son 18 las provincias que están con declaración de emergencia.

En la vereda contraria desde el ministerio de Agroindustria de la Nación continúan impulsando la implementación de un seguro agropecuario en el que el Gobierno nacional aportaría fondos, pero la realidad demuestra que más allá de cualquier ayuda la falta de infraestructura y obras continúan siendo los peores enemigos del principal motor de la economía argentina.

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