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La lluvia tampoco le sienta a Cristina
Cada vez que llueve, Cristina de Kirchner usa el mismo piloto extremadamente holgado, con capucha, que agrega volumen a su figura. Tampoco acertó con los otros conjuntos utilizados esta semana, como el rojo y negro brilloso, ni con los accesorios, como el pañuelo en animal print.
Para más, usó botas de lluvia, calzado para nada chic, que quita femineidad al look. Eso sí, sin paraguas, porque, como toda dama, exige a los caballeros que la rodean que la protejan con los suyos.
Con todos los asistentes y cuidados que merece, sorprende que a Cristina de Kirchner el exceso de humedad de los días lluviosos, que arruga las prendas y despierta el frizz del cabello (ese efecto indeseado que lo infla y lo despeina), le afecte como a cualquiera, haciéndole difícil estar elegante. Y la lluvia la dejó así al descuido durante toda la semana.
«No le calza a la perfección el talle del impermeable. Tampoco el del tapado que llevaba por debajo, excesivamente apretado. Definitivamente, ése no fue su día, porque el calzado también estaba mal. Llueve o truene, una presidente nunca se puede mostrar en público con botas de lluvia», aseguró terminante a este diario la asesora de imagen Ana Korman, dueña de la firma Style Hunters.
Pañuelos
Abundaron los pañuelos, aunque la temperatura mínima no bajó de los 14 grados y, como siempre, no bien llevados.
«Usó tapado y pañuelo con el mismo estampado. Los mismos colores llegando hasta el mentón, mareaban a cualquiera que la mire. Además, le acorta el cuello. Este accesorio sólo debe usarse con una camisa escotada, que deje asomar la piel», opinó Korman.
Otro exceso fue el del martes, cuando se entregó a los brillos que tanto le gustan y tenía olvidados en el ajuar. Apareció en el acto de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa con un tailler en pied de poule, cuya tela tenía vistas brillantes bordadas en hilo de plata, brillos que parecían pequeñas lucecitas que resaltaban con los flashes de las cámaras.
El viernes pasado, cuando se reunió para firmar el acuerdo por la norma de TV digital junto a su par de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, usó un pañuelo con estampado símil piel de leopardo.
«El uso del animal print va en contra del protocolo. Se equivocó al combinarlo con un traje estampado, porque la mezcla de dibujos es muy difícil que quede bien. Si bien hoy en día está de moda el look ecléctico, ésta no es la manera correcta de emplearlo», opinó la asesora de imagen.
Además, usó el mismo estampado para la chaqueta y el pantalón, que resulta demodé. Y si encima es de color claro -como el beige que eligió-, agranda visualmente las curvas. Si dejaba el saco abierto, hubiera disimulado, cortaba con el escocés del tailleur que, a su vez, tendría que haber sido quince centímetros más largo para que las caderas no llamen tanto la atención.
«La Presidente es una mujer fuerte, autoritaria, que no se intimida ante nadie, y lo refleja en su vestuario a través de la sobrecarga de estampados. No es necesario que oculte su fanatismo por la moda, pero sí que aprenda a manejarlo. Un look recargado hace que se vea poco natural, avejentada y poco elegante», lapidó la especialista en imagen.


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