El pasado 15 de febrero, el Ministerio de Defensa de la Nación anunció la compra de equipamiento aeroespacial y de ciberdefensa para las Fuerzas Armadas. Los $1.000.000.000 (mil millones de pesos) que desembolsará el Estado Nacional son solo una fracción de los u$s1.349.500.000 (mil trescientos cuarenta y nueve millones quinientos mil dólares) asignados en el Presupuesto 2018 a la compra de material bélico. La noticia revitalizó el debate acerca de la necesidad de la sanción de una ley de offset, temática largamente impulsada por las cámaras empresariales e industriales locales.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El offset es un mecanismo de compensación que se aplica a las compras de material industrial, científico o tecnológico que un Estado realiza tanto a otros estados como a empresas privadas. En el plano internacional, el offset se presenta en dos modalidades principales. La primera consiste en la determinación de un porcentaje del valor de la compra, que el vendedor deberá invertir en la adquisición de bienes producidos en el territorio del Estado adquiriente. La segunda apunta a la transferencia tecnológica, que suele darse a través del traspaso de know-how o de fusiones de empresas extranjeras con sus pares locales.
Los objetivos del offset radican en impulsar el desarrollo del sector privado abocado a la producción y la generación de tecnología y, de esa forma, suplantar paulatinamente las compras realizadas por el Estado a empresas extranjeras por industria nacional. A nivel normativo, es necesario aclarar que la existencia de una ley de compensación impide a la empresa vendedora aumentar el costo de los bienes o servicios que ofrece. Y que, debido al extendido uso de este tipo de legislación, la gran mayoría de las empresas multinacionales del rubro poseen oficinas especializadas en la concreción de acuerdos deoffset.
Los terrenos militar y de defensa son los ámbitos donde esta clase de regulación se presenta con mayor frecuencia. En una coyuntura en la que la adquisición de material bélico implica destinar recursos públicos a la adquisición de productos que, probablemente, nunca requieran ser puestos en práctica, el offset permite maximizar la utilización de dicho dinero y traducir la inversión estatal en un incentivo a la capacidad productiva del empresariado local.
En Lationamérica existen tres casos emblemáticos del éxito derivado de la implementación de cláusulas de compensación, todos ellos en el área aeronáutica. En Brasil, la aplicación del offset en su modalidad de transferencia de tecnología tuvo como consecuencia el meteórico crecimiento y consolidación de EMBRAER, que hoy es referencia a nivel mundial en la fabricación de aviones comerciales, militares y ejecutivos. El caso de Chile es muy similar, con ENAER como estandarte. Finalmente, a solo diez años de la sanción de la ley de offset, Perú logró obtener total autosuficiencia en el ciclo de vida de los equipos aeronáuticos adquiridos. Esto es, pudo prescindir de cualquier servicio de reparación o mantenimiento extranjeros.
En vista del panorama descrito, queda claro que la pasividad del Estado Argentino en la materia redunda en la pérdida del acceso a derechos y beneficios que, con la mera sanción de una norma, le corresponderían naturalmente y serían de vital importancia para el fomento de la iniciativa privada en el sector tecnológico-industrial.
Por años, el Estado Nacional, ha desoído la voz de los emprendedores locales y ha omitido el tratamiento del tema. Así, Argentina ha perdido numerosas oportunidades de potencial desarrollo. Sin embargo, ello no debe tomarse como una claudicación definitiva sino como un incentivo para la discusión en torno a un tópico que puede ser central para revitalizar la industria nacional.
Dejá tu comentario