7 de junio 2012 - 00:00

La nieve vuelve al área metropolitana

La nieve vuelve al área metropolitana
La ola de frío registrada en los días precedentes tuvo una consecuencia notable, consistente en la producción de nevadas ligeras y aguanieve en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores.

Que este fenómeno se repita sólo 5 años después del episodio ocurrido en julio de 2007 llama poderosamente la atención, porque las nevadas son fenómenos que requieren condiciones muy especiales, que raramente se dan en el área metropolitana.

La nieve es una forma de precipitación sólida macrocristalina. Los copos de nieve están formados por la acumulación de una cantidad de pequeños cristales, de forma hexagonal que, para formarse, deben crecer lentamente, lo cual sólo se produce en condiciones muy especiales.

El proceso debe cumplirse dentro de una masa de aire con escaso contenido de humedad, porque si ésta es excesiva, en lugar de formarse cristales, se forman gotitas de agua que, si la temperatura es muy baja pueden llegar a convertirse en lluvia congelada, pero no en nieve.

La temperatura de superficie debe estar en el entorno de 0° centígrados, ni mucho más, porque los copitos se derretirían transformándose en lluvia, ni mucho menos, porque los procesos ascensionales, necesarios para que funcionen las nubes que deben producir la nevada, quedan bloqueados. Los intensos descensos térmicos, propios de los inviernos del Hemisferio Norte, tienen lugar después de las nevadas, en condiciones de cielo despejado y viento en calma, que favorecen el enfriamiento de la masa de aire ubicada sobre la cobertura nival.

Como consecuencia, las nevadas son patrimonio de los climas continentales, donde el aporte de humedad es moderado a bajo, y son mucho menos frecuentes en los climas oceánicos, como el de América del Sur, y mucho menos aún, en las cercanías de grandes ríos que traen aguas cálidas desde las zonas subtropicales, como es el caso del litoral fluvial argentino.

En la mayor parte del área agrícola de la Región Pampeana, las nevadas son raras, y muchas veces se mezclan con gotas de lluvia, transformándose en agua nieve. Sólo el extremo sudoeste de la región y las zonas serranas de Buenos Aires y Córdoba observan una frecuencia regular de nevadas, mientras que en el resto de la misma, el fenómeno tiene un carácter extemporáneo.

Por estas causas, las nevadas en el entorno de la Ciudad de Buenos Aires son muy raras. El primer episodio registrado por la historia se produjo en 1710, durante el período frío conocido como «Pequeña edad del hielo». Tuvieron que pasar más de 200 años, hasta que el fenómeno volvió a repetirse el 22 de Junio de 1918, y luego pasaron otros 89 años, hasta la nevada del 9 de julio de 2007.

No obstante, a partir de 2007 comenzó a notarse un incremento de la frecuencia de los episodios de nieve, y gran parte del sur de la Región Pampeana registró una verdadera racha de nevadas indicando la posibilidad de un cambio en este sentido.

Si bien la intensidad de las nevadas observadas en el área metropolitana, en esta ocasión fue muy escasa, la repetición de un episodio de este tipo, sólo 5 años después del anterior, fortalece la hipótesis de que se estaría produciendo un cambio significativo en la tendencia climática del área agrícola nacional, por lo que habrá que observar con mucha atención la forma en que este proceso evoluciona.

Asimismo, es bastante probable que la presente temporada observe nevadas abundantes en la Cordillera Sur y Central, lo cual sería muy bueno para la reposición del nivel de las represas que proveen energía eléctrica y agua para riego.

También es probable que la Región de Cuyo, el sur y centro de La Pampa, el sur de Buenos Aires, las serranías cordobesas, y otras zonas de clima continental registren nevadas que, llegado el caso, podrían ser abundantes, dando muy buenas condiciones para los cultivos de invierno, que se beneficiarían con su influencia benéfica.

Al comienzo de la primera etapa de la perspectiva continuará la entrada de aire frío iniciada en los días precedentes, manteniéndose el riesgo de heladas en gran parte del área agrícola nacional.

Dado el escaso aporte de humedad de los vientos fríos, la mayor parte del área agrícola nacional observará precipitaciones escasas, con algunos focos aislados de registros moderados sobre el litoral fluvial.

La Cordillera Sur registrará fuertes tormentas con vientos y nevadas, que podrían extenderse hacia las zonas serranas de la región Pampeana. Hacia el final de la primera etapa de la perspectiva, retornarán los vientos del nordeste, causando un moderado ascenso térmico.

En el inicio de la segunda etapa de la perspectiva continuará la entrada de aire cálido, determinando un considerable aumento de la temperatura sobre el norte y centro del país, mientras que el sur mantendrá valores por debajo de la media.

El aporte de humedad efectuado por los vientos del norte, dará condiciones propicias para que se produzcan precipitaciones sobre gran parte del centro y el norte del área agrícola nacional.

El este del NOA y la Región del Chaco observarán precipitaciones moderadas, mientras que el centro y el norte de Santa Fe y la mayor parte de la Mesopotamia presentarán un amplio foco de tormentas, con riesgo de precipitaciones muy intensas y vientos.

La Cordillera Sur y la Central experimentarán fuertes tormentas, con vientos y nevadas, que se extenderán hacia el centro de Cuyo y el sur de la Región Pampeana. Hacia el final de la segunda etapa de la perspectiva, una irrupción de aire polar provocará un fuerte descenso térmico, con riesgo de heladas en gran parte del área agrícola nacional.



(*) Especialista en Agroclimatología [email protected]

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