14 de marzo 2018 - 00:00

La nueva jefa de la CIA participó de sesiones de tortura a prisioneros

De superar esas resistencias se convertiría en la primera mujer en ocupar ese cargo clave. Washington recae en un viejo debate.

DE CARRERA. Gina Haspel posee 33 años de experiencia como espía.
DE CARRERA. Gina Haspel posee 33 años de experiencia como espía.
Washington - Varios senadores estadounidenses, tanto demócratas como republicanos, mostraron ayer su preocupación por la nominación de Gina Haspel para dirigir la CIA dados sus vínculos con los programas de tortura practicados en la era de George W. Bush, lo que podría poner en jaque su confirmación.

El influyente senador republicano y miembro de la Comisión de Servicios Armados, John McCain, fue una de las voces más escépticas sobre el nombramiento de Haspel, la primera mujer en aspirar a dirigir la Agencia Nacional de Inteligencia (CIA) quien, además del caso de las torturas, está acusada de haber participado en la destrucción de pruebas sobre el uso de técnicas abusivas para interrogar a presos durante la conocida "guerra al terrorismo".

"La tortura a detenidos bajo custodia estadounidense durante la última década fue uno de los capítulos más oscuros de la historia estadounidense", dijo McCain en un comunicado.

Varios medios estadounidenses difundieron el año pasado que Haspel -quien hasta ayer ocupó el puesto de subdirectora de la agencia- participó en los interrogatorios de dos sospechosos de pertenecer a Al Qaeda, Abu Zubaydah y Abd al-Rahim al-Nashiri, mientras ella se desempeñaba como espía en Tailandia en 2002, donde dirigió una prisión secreta.

Durante los mismos se emplearon las técnicas de ahogamiento simulado y golpear la cabeza contra las paredes, provocando incluso que Zubaydah perdiera la vista de un ojo y tuviera que ser reanimado en una ocasión por los servicios médicos.

Las sesiones de tortura fueron grabadas en video y presuntamente Haspel también jugó un papel en la destrucción de esas cintas en 2005, algo que la CIA cuestionó, alegando que la decisión recayó en el jefe de la agente en ese momento, José Rodríguez.

"Los antecedentes la hacen inadecuada para servir como directora de la CIA", dijo el senador demócrata Ron Wyden en un comunicado. "Su nominación debe incluir una transparencia total sobre este trasfondo, que pedí hace más de un año cuando fue nombrada vicedirectora", agregó.

La nominación de Haspel pasa por el escrutinio y posterior voto del Senado, donde a la luz de los hechos puede encontrar oposición de los demócratas y también de algún republicano, lo que podría dificultar su ascenso dada la escasa mayoría conservadora en la Cámara alta (51-49).

"Estoy agradecida al presidente por la oportunidad y humilde por la confianza que depositó en mí al ser nombrada la próxima directora de la Agencia Central de Inteligencia", señaló Haspel en un comunicado divulgado por la Casa Blanca. Y agregó que espera "poder brindar al presidente el excelente apoyo de inteligencia al que se acostumbró durante su primer año de mandato".

La espía, de 61 años, integra la CIA desde 1985 y fue jefe de puesto en varios lugares del mundo, principalmente en Londres a fines de los años 2000.

"Gina es una espía ejemplar y una patriota dedicada que aporta más de 30 años de experiencia a la agencia, y es una líder experimentada con una capacidad fantástica para hacer cosas e inspirar a quienes la rodean", declaró Mike Pompeo -quien deja la dirección de la agencia para asumir como secretario de Estado- hace un año, al nombrarla número dos de la CIA.

De confirmarse su nominación, Haspel se enfrentará a un nombre de retos, como las interferencias de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016, que el presidente Donald Trump se niega a admitir.

Agencias EFE y AFP