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La obediencia republicana en el Senado peligra tras el revés electoral de Trump
El oficialismo fue derrotado en uno de sus bastiones y un escaño clave quedó en manos de los demócratas, dificultando la aprobación de reformas impulsadas por la Casa Blanca. Crecen las voces críticas entre los conservadores.
DISTANCIA. El mandatario estadounidense, Donald Trump, se desligó ayer del derrotado Roy Moore, el candidato al que arengó durante semanas pese a las resistencias de los líderes republicanos.
Y para la inminente votación sobre la reforma fiscal, la mayor iniciativa legislativa de la administración y la única realmente destacable en su primer año de Gobierno, cada voto vale su peso en oro. El mandatario quiere que la medida se apruebe antes de la Navidad y si exprime la ley electoral a fondo, podría mantener a Jones alejado del Senado hasta el 3 de enero.
Rápido de reflejos, Trump quiso distanciarse ayer de la derrota electoral de Moore. "La razón por la que originalmente apoyé a Luther Strange (y sus números subieron poderosamente) es que dije que Roy Moore no sería capaz de ganar las elecciones. ¡Tenía razón!", escribió a primera hora en su cuenta personal de Twitter.
"Si la elección de la pasada noche demostró algo fue que necesitamos presentar GRANDES candidatos republicanos para incrementar los márgenes mínimos tanto en la Cámara como en el Senado", agregó en otro tuit.
En un principio, Trump respaldó la candidatura de Strange en las primarias de su partido, pero cuando éste perdió, comenzó a hacer campaña por Moore, un evangelista que cita la Biblia a menudo y que hace años fue expulsado del Tribunal Supremo de Alabama por desafiar órdenes judiciales.
Lo cierto es que el presidente ignoró el consejo de los líderes republicanos al apoyar al candidato acusado de abuso de menores, quien no sólo recibió arengas del magnate, sino también asesoría del ultraderechista exestratega jefe del mandatario, Steve Bannon, que agregó al discurso del postulante republicano sus usuales apuntes cargados de connotaciones raciales y sus ataques a la prensa y las élites.
El revés electoral no hizo sino más que alimentar las críticas internas.
"Muchos republicanos que se preocupan por mantener las mayorías están furiosos con Trump/Bannon", tuiteó el exdirector de comunicaciones del senador Marco Rubio, Alex Conant, resumiendo el sentir de muchos.
El republicano Josh Holmes, un hombre de confianza del líder del Senador, Michel McConnell, calificó el resultado de "vergüenza nacional".
Pero lo peor para un hombre tan sediento de poder como Trump es lo que se deriva de las encuestas: independientemente de la elección en Alabama, el apoyo de los votantes en ese tradicional bastión republicano se sitúa ahora en el 48%, frente al 62% que consiguió hace un año en las elecciones presidenciales.
| Agencias DPA, AFP y EFE |


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