Periodista: ¿Qué lo motivó a llevar a la escena lírica esta obra?
Luca Francesconi: Heiner Müller es tal vez el más grande dramaturgo del siglo XX después de Brecht. Müller pensaba que lo único que podía escribirse era teatro. Él dijo: "El hombre está en el lugar entre la máquina y el animal". Sobre todo cuando el individuo es oprimido por la ideología, o por cualquier elemento ideológico que le pide sacrificio personal, lo único que posee es el propio cuerpo, la propia vida, la energía vital. Es una violencia que le quita a uno el único bien que posee. Entonces, el hecho de arrojar los cuerpos sobre el escenario es el gesto extremo de supervivencia que puede realizar un individuo. La razón de que haya convocado a La Fura del Baus para esto es evitar una interpretación demasiado expresionista, demasiado alemana.
P.: ¿Esa es también la razón de que el libreto sea en inglés, considerando que usted es italiano, Müller alemán y De Laclos francés?
L.F.: Dado que el inglés no tiene una gran tradición operística, me interesaba ese idioma como forma de lograr una distancia propia de un cierto tipo de cultura del siglo XX expresionista, post-expresionista, ligada a ciertos acontecimientos históricos, porque la grandeza de Müller es verdaderamente shakespeariana. Esta idea del teatro de poner en escena dos posiciones, dos visiones del mundo que aparentemente son contrarias y que desencadenan un conflicto, es una máquina que empieza a girar. Es el gran juego de la ambigüedad humana. La vieja vanguardia, suprimido cualquier tipo de conflicto interno del lenguaje, había eliminado ese tipo de drama. Todos los integrantes de esta vieja vanguardia del siglo XX evitaron el problema de la palabra, usando por ejemplo fonemas, o los gritos en los años '70. Cuando se usa una palabra, se es conciente de su significado y se la pone en relación con la música, se desencadena un cortocircuito enorme. Me interesaba esta teatralidad y hablar de temas fuertes. Al mismo tiempo quería crear un contexto musical que pudiera contener toda la energía de este texto, de una complejidad no intelectual sino de relación humana. El texto es difícil de leer, no se entiende, porque juega con esta falta actual de todo valor compartido aunque sea entre dos personas. Es el falso concepto de libertad: finalmente, cada uno está solo. Él habla de una aristocracia de los personajes de Laclos que muchos conocen por la película "Las relaciones peligrosas": estos dos son ricos, están aburridos, tienen todo. No tienen ningún contacto con la realidad, con el esfuerzo, como dice ella "saberlo todo y no ser Dios". Este tipo de distancia de la realidad y la naturaleza los lleva a pensar que pueden resolver todo con la razón, pero cuando el cuerpo empieza a envejecer estalla la crisis y ellos empiezan a enloquecer. Esto que hacen esa tarde que nosotros presenciamos, quién sabe cuántas veces lo han hecho antes, solo que esa noche sucede algo que rompe ese juego, especialmente el hecho de que ella se da cuenta de que él se está enamorando verdaderamente de Tourvel, esta mujer virtuosa, y ella tiene una reacción animal, aunque ellos deberían estar al margen de cualquier instinto animal: "Dejemos a la plebe copular en los rincones", dicen. Ella dice: "Si te vas a enamorar verdaderamente, debería ser de mí, y los celos.
P.: Valmont dice en cierto punto que "la fidelidad es el más salvaje de los excesos"
L.F.: Exacto. La base de este pacto es la de eliminar todo sentimiento. Ambos sienten asco mutuo, porque no queda entre ellos nada de animal. Y cuando ella dice "Conmigo o nada" y decide matarlo, él, como un viejo actor de provincia, que siempre hace su parte, de un modo superficial, narcisista, dice "Sé que me estás dando un vino envenenado", pero agrega "sigamos actuando". Ella quiere la destrucción de todo, ella es mucho más profunda, mientras él se contenta con actuar, es un viejo histrión, y cuando muere dice "Espero que mi actuación no la haya aburrido. Eso sería realmente imperdonable". Hay mucho de humor negro en Müller. Al final ella se queda sola. Yo no podía conservar el último verso de Müller porque era demasiado negativo y demasiado alemán, en el que ella dice "Finalmente nos quedamos solos, cáncer, amado mío". Quise un final no totalmente cerrado. Para eso tomé "Máquina Hamlet", también de Müller, la página en la que Ofelia, loca como en el "Hamlet" original, dice "Quiero destruir la jaula en la que estuve presa, quiero romper las fotos de los amantes que me han poseído en la cama, en la mesa, en el piso". Y en la ópera Merteuil hace en escena lo que Ofelia dice, y luego sale, como dice Ofelia, "vestida sólo con su sangre".
| Entrevista de Margarita Pollini |


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