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La otra guerra del fútbol que sacude a la liga española

Los números astronómicos que maneja el mercado del fútbol español eximen de mayores comentarios. En lo que va del año, los equipos ibéricos gastaron 331,8 millones de euros en comprar jugadores extranjeros. ¿Con qué fondos? Entre otros, con los que aporta la televisión. Por caso, el FC Barcelona vendió en 2006 la exclusividad de sus derechos por hasta 135 millones de euros anuales.
La madre de todas las batallas, con sangre ya casi llegando al río, se da entre el grupo Prisa (diario El País, radio Cadena Ser, Canal Cuatro, el sistema de TV satelital Digital plus y Editorial Santillana, entre otros medios en España, y radio Continental en la Argentina) y la productora de origen catalán Mediapro, del empresario Jaume Roures (diario Público, participación del canal de TV La Sexta y Gol TV, entre otros). Ambos holdings cuentan con sólidos vínculos con distintos sectores del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE), de José Luis Rodríguez Zapatero (ver aparte).
Prisa y Mediapro mantenían relaciones comerciales amistosas, hasta que los catalanes comenzaron en 2006 a comprar derechos de imagen a diversos clubes, empezando por un grupo de siete equipos medianos y pequeños. Para ello, desconocieron un supuesto acuerdo firmado en julio de ese año, que según Prisa le reservaba la exclusividad hasta 2013 para renovar contratos. Mediapro no sólo desconoció la vigencia del acuerdo, sino que esgrimió que el Gobierno de José María Aznar había prohibido en 2002 negociar exclusividad de derechos por más de tres años. Comenzó así la «guerra del fútbol», aunque en términos muy distintos de los descriptos por Ryszard Kapuscinski sobre la trifulca entre Honduras y El Salvador de 1969.
La irrupción de Mediapro en el mercado de los derechos televisivos se dio en paralelo con un rediseño del mercado audiovisual dispuesto por Zapatero. De cara a la entonces incipiente mutación a la TV digital, el Gobierno socialista otorgó a Prisa en 2005 la posibilidad de tener una licencia de un canal abierto (antes sólo contaba con el semiabierto Canal Plus, de pago) y brindó a los mexicanos de Televisa (40%) y a un grupo de productoras (entre ellas, la argentina Promofilm) el canal La Sexta. A caballo de los tentadores derechos de diferentes competiciones, como el Mundial de Alemania de 2006, Mediapro fue ganando espacio en La Sexta. Sin demasiadas atracciones más allá del deporte, Mediapro forzó así a los españoles a que acomodaran las antenas para captar una señal inexplorada hasta entonces. Tenía guardado un as en la manga. Con los derechos en la mano, comenzó a transmitir partidos de la Liga por su canal abierto, perjudicando a Prisa (El País), que explotaba el negocio de algunos encuentros a través del pay per view (ppv) a través de Digital Plus, único servicio de TV satelital en el mercado español, con dos millones de abonados.
La batalla judicial estaba planteada, pero el daño, a la luz del impacto que el conflicto tuvo en la cotización de las acciones de Prisa, ya era un hecho. El momento para emprender esta guerra no fue el más oportuno para el grupo fundado por el fallecido Jesús de Polanco. El holding de El País se tentó a contraer una deuda astronómica cuando a fines de 2007 compró la mitad que no poseía de Digital Plus. Cerró 2008 con 5.044 millones de euros de deuda, la mitad atribuible a las obligaciones contraídas para tener el 100% del negocio del abono de TV satelital. Las buenas noticias del frente judicial nunca llegaron y, en setiembre de ese año, la Comisión Nacional de la Competencia determinó a favor de Mediapro, en duros términos y haciendo referencia a favor del derecho de los usuarios. Para colmo, el pasado fue el annus horribilis de la economía española, publicidad incluida. Cartón lleno.
Mediapro siguió avanzando y diversificó negocios. Entre otros, la empresa catalana todavía sostiene en su página web que posee los derechos mundiales del campeonato argentino. Roures sacó a la calle en 2007 el diario Público, hoy dirigido por Félix Monteira, un histórico de El País. Con este diario ubicado en el centro político y con críticas crecientes a Zapatero, Público apuntó al segmento más ideologizado de la izquierda española. Diversos medios peninsulares afirmaron que el nuevo periódico tenía una participación importante del argentino Clarín. Si bien hay firmas coincidentes en uno y otro diario, desde la redacción de Público afirmaron a Ámbito Financiero que es sólo una colaboración editorial y que la propiedad corresponde a Roures.
Por lo alto, Mediapro acumuló derechos de transmisión a partir del campeonato que se inicia dentro de dos fines de semana de 38 de los 42 equipos de primera y segunda división de España. Prisa sólo conservó la televisación del Tenerife.
Con este escenario, el principal grupo mediático español se avino a negociar. El 4 de junio pasado, ambos conglomerados acordaron cómo continuaría el negocio del fútbol. El grupo de El País tuvo con qué, ya que todavía conserva el importante activo que representa Digital Plus, esencial para el ppv.
A tal punto avanzó el acuerdo, impensado tras una infinidad de cartas documento y agresiones de idea y vuelta en sus respectivos medios, que ambas empresas dijeron iniciar negociaciones para fusionar sus respectivas señales de TV abierta, La Sexta y Cuatro. La negociación no llegó a buen puerto, y el mismo día en que se anunció la frustración, Mediapro sacó otro ancho de espadas.
Mediante un decreto de necesidad y urgencia, que deberá ser ratificado por el Congreso, Zapatero autorizó el jueves pasado a todos los poseedores de licencias de TV abierta a abrir una segunda señal en la que se podrá instrumentar el sistema de ppv, a la luz de que el sistema de TV digital ya superó largamente el 60% de los hogares españoles. Entre las razones esgrimidas, el Gobierno socialista adujo que equiparaba así las posibilidades de los seis operadores, ya que antes sólo Prisa tenía la facultad legal. Una sola emisora dijo de inmediato que estaba en condiciones de abrir un segundo canal de pago. La Sexta, de Mediapro. Y la nueva señal se llamará Gol TV.
En las publicidades de esta nueva emisora, íntegramente dedicada al fútbol, se afirma que por 14,90 euros más IVA se podrá acceder a cuatro partidos por semana y a todos los de la Champions League, mientras que Prisa cobraba antes 12 euros por un solo partido. Además, se emitirá en abierto por La Sexta y emisoras regionales un partido de la Liga española el sábado a la noche -como exige la ley-, con un mínimo de ocho para el FC Barcelona y ocho para el Real Madrid. Otro tanto irá el domingo por la noche en exclusiva por Canal Plus (de Prisa). Esta emisora también contará con otro encuentro más temprano, y varios sistemas de cable, y el satelital (Prisa) también podrán ofrecer varios partidos en simultáneo.
Entre acusaciones a Zapatero y amenazas de nuevas acciones legales, el grupo de El País reabrió esta semana la búsqueda de compradores para algunos de sus activos.


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