19 de marzo 2009 - 00:00

La pelea más agria cruzó a opositores

El debate sobre el adelantamiento de las elecciones al 28 de junio transitaba poco después del mediodía por uno de sus momentos más tediosos. No había aparecido ningún cruce interesante entre el kirchnerismo y la oposición hasta que tomó la palabra Patricia Bullrich, por la Coalición Cívica. Para rechazar el proyecto del Gobierno, ella comenzó a recordar «las fraudulentas elecciones pasadas de 2007» poniendo como ejemplo «el caso de Córdoba, donde existieron profundas dudas respecto de cuestiones de transparencia».
Fue una frase más sobre un tema repetido en otras ocasiones en debates tanto en Diputados como el Senado. Por eso extrañó que esta vez molestara tanto al cordobés Jorge Montoya, que ni siguiera milita ya en el bloque kirchnerista, ya que partió de la bancada junto a Felipe Solá.
Montoya no toleró la alusión a su provincia, se paró y fue directamente a la banca de Bullrich. Lo que le dijo a la diputada no se escuchó, pero fue su compañera de la Coalición Cívica, Fernanda Gil, la encargada de protestar: «Vino hasta aquí un señor que parece diputado y le dijo que es una atorranta y que se cuidara antes de hablar de Córdoba», comenzó a gritar. «No son formas de patotear y menos a una mujer, que tanto nos ha costado llegar
a este lugar. Hay un ataque al género. Le exijo que repita sus palabras ante el micrófono»
, desafió a Montoya.
El cordobés pidió entonces formalmente la palabra: «La verdad es que yo no amenacé a nadie. Le dije que era una atorranta y que no tenía autoridad moral para hablar de Córdoba», respondió en medio de risas de todo el recinto.
Como dijo Gil, la cuestión de género quedó instalada en el recinto, al punto que tras Montoya pidió la palabra Graciela Camaño: «Me parece que tenemos que tranquilizarnos. Si en este recinto hubo violencia de género fue de la mujer hacia el hombre. Así que calmemos las cosas».
Muchos no entendieron a qué se refería Camaño, al punto que algunos diputados se fueron hasta su banca a pedirle explicaciones. «¿No se acuerdan de la piña que Mary Sánchez le dio a Jorge Matzkin?», les recordó Camaño en referencia al día que la ex jefa de la CTERA se levantó de su banca y fue hasta el lugar del presidente del bloque peronista de entonces para estamparle una bofetada.

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