21 de febrero 2018 - 22:39

La peor masacre de Al Asad en cinco años dejó 250 civiles muertos

Los bombardeos comenzaron el lunes y solo ayer perdieron la vida 106 personas. La cifra total es superior al número de víctimas por un ataque químico en la misma región en 2013. La situación empeorará ya que las tropas del régimen preparan, además, una ofensiva terrestre.

Brutalidad. Durante todo el día, rescatistas sacaron sobrevivientes de entre los escombros. Al menos 57 niños murieron en la ofensiva.
Brutalidad. Durante todo el día, rescatistas sacaron sobrevivientes de entre los escombros. Al menos 57 niños murieron en la ofensiva.
Beirut - Al menos 250 civiles, entre ellos 57 niños, murieron desde el domingo por los violentos bombardeos de las fuerzas del régimen de Bashar al Asad contra el bastión rebelde de Guta Oriental, cerca de Damasco. La ONU y Estados Unidos pidieron poner fin a este "sufrimiento sin sentido".

El balance de la ofensiva contra el último feudo en el país de los opositores al régimen sirio alcanzó los 106 muertos civiles solo en la jornada de ayer, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH), que informó que se trata de la mayor cantidad de muertos en 48 horas desde los ataques químicos de 2013 contra el sitiado enclave.

Además, al menos 1.200 personas resultaron heridas por este aumento de las hostilidades.

El OSDH agregó que el hospital de Arbin fue bombardeado dos veces por aeronaves rusas, en el que sería el séptimo caso en dos días. Según la ONG es la primera vez en tres meses que Rusia realiza ataques en Guta oriental, a la que se denominaba el año pasado "zona de distensión".

La ONU informó por su lado que seis hospitales fueron atacados en las últimas 48 horas. Tres de ellos quedaron fuera de servicio.



El enviado especial de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, señaló, en tanto, que "esto corre el riesgo de convertirse en una segunda Alepo y hemos aprendido, espero, lecciones de eso".

"Ninguna palabra puede hacer justicia a los niños asesinados, a su madres, a sus padres y a su seres queridos", dijo por su lado UNICEF en un comunicado publicado ayer.

Estados Unidos afirmó, en tanto, que está "profundamente preocupado" por los ataques. "El cese de la violencia debe comenzar ahora", instó la vocera del Departamento de Estado, Heather Nauert.

"Rusia debe dejar de apoyar al régimen sirio y a sus aliados, son responsables de los ataques, de la extrema situación humanitaria y de la horrenda cifra de muertos", agregó.

Testigos vieron en Arbín un cazabombardero ruso Sukhoi Su-34 sobrevolar la zona.

La oposición siria en el exilio denunció "una guerra de exterminio" y el "silencio total" ante los "crímenes" del régimen de Asad en la guerra que empezó hace casi siete años.

Ante la persistencia de los ataques muchas familias aterrorizadas buscaban refugio en bodegas y sótanos. Entretanto centenares de personas heridas seguían llegando a hospitales improvisados de la región, donde faltan camas y a muchos heridos hay que cuidarlos en el suelo.

La ONU calcula que unas 400.000 personas residen atrapadas por el asedio en Guta Oriental.

El periódico sirio Al Watan, cercano al régimen de Asad, dijo que los ataques aéreos en Guta "son un preludio a una operación [terrestre] a gran escala que puede empezar en cualquier momento".

El régimen quiere retomar Guta para poner fin a los disparos desde esta zona, a veces mortíferos, en dirección a Damasco. Ayer cuatro civiles murieron en ataques rebeldes contra la capital, según medios oficiales.

En su comunicado, la coalición de oposición acusa a Rusia, aliada del régimen, de intentar "enterrar el proceso político" para buscar una solución al conflicto que empezó el 15 de marzo de 2011 y que ya dejó más de 340.000 muertos.

Desde mediados de 2017, la Guta Oriental era en teoría una de las "zona de distensión" creadas por un acuerdo entre Rusia e Irán, los dos principales apoyos del régimen, y Turquía, que apoya a la oposición.

La guerra en Siria, que empezó con la represión brutal de manifestaciones que pedían reformas, se ha complicado con la implicación de grupos yihadistas y de potencias regionales e internacionales.

Ayer, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que las fuerzas turcas asediarán en breve la ciudad de Afrín, capital de una región del noroeste de Siria donde su país lleva a cabo una operación para expulsar a una milicia kurda que considera "terrorista", las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) (ver página 20).

Agencias AFP, EFE, Reuters, ANSA y DPA

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