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La poesía visual de Garnica en la muestra “Paredón y después”
Las «flores nocturnalias» de Jorge Garnica inspiradas en tangos de Piazzolla y Manzi conviven con resignificaciones de textos de Borges y Arlt y ensayos de Beatriz Sarlo, entre otros.
Nacido en Buenos Aires en 1956, Garnica es pintor, dibujante, constructor de juguetes escultóricos, «mailartista». A partir de 1981 se inicia en dibujo y pintura en los talleres libres la Mutualidad de Estudiantes y Egresados de Bellas Artes, MEEBA, para luego continuar como autodidacta.
Expone desde 1983, con la llegada de la democracia, participando por primera vez en una exhibición de pintura en el concurso organizado por La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos en La Casa de Castagnino.
Comenzados los 90 toma contacto con los artistas plásticos uruguayos Edgardo Vigo y Clemente Padín, iniciándose en el Artecorreo, intercambia correspondencia con artistas e instituciones a nivel mundial. Aborda la poesía visual -o visiva-, desarrollando una escritura experimental que parte de la reorganización de signos y símbolos provenientes de arquetipos y codificaciones de la cibernética; aludiendo a la indecibilidad de las cosas y al conocimiento callado.
Comienza además a concurrir a reuniones en el tradicional Club El Progreso, invitado por la artista y teórica Fabiana Barreda, formando parte de un grupo de plásticos e intelectuales que investigaban la obra del Xul Solar. La experiencia fue decisiva y hasta la actualidad, luego del breve paso por ese grupo, ha continuado por el camino de aquella experiencia iniciática, generando un imaginario ligado a la tradición de la pintura argentina y latinoamericana; así como lo concerniente a aquello que tiene que ver con la «nueva» pintura; podría decirse una pintura moderna «no pictórica», con anclaje sensorial en su registro de ejecución.
En su serie «Estudios Apócrífos», de 1994 se introduce de lleno en el debate de la «Identidad regional». Realiza un exhaustivo estudio sobre la distinta iconografía de América Latina. Trata de darle un sentido artístico a la diferente simbología que rescata de culturas precolombinas entre otras. Esta línea de partida es fundamental para visualizar los contrastes de cultura y el debate sobre las identidades. Posee un enfoque cultural que se circunscribe a un propio lenguaje visual lleno de poesía y símbolos. Su arte relata una tranquilidad estética en conjunto con símbolos y manifestaciones de la naturaleza. Todo esto reflejado en su serie Humus de 2010-2011, también lo encontramos en la serie Maleza del 2009 (Poiesis).
El gran dominio del oficio y de las técnicas que logró alcanzar le permite oscilar en estas representaciones de plantas, las variedades de dibujo infantil o de principiante, el esbozo rápido, de los trazos mecánicos y aún el arabesco ornamental.
Como dijo Noé «Garnica es un poeta mudo, realiza poesías para la gente de gran sensibilidad pero analfabeta, el artista en su serie Humus, inventa un código de comunicación visual de la misma manera que Giotto contaba la vida de Cristo y de San Francisco a los campesinos iletrados del Trecento».
No es que Garnica tenga en cuenta ese público pero es que su obra dice y llega por vía sensitiva como si el ojo contase en la piel relatos de la vida sensorial y ésta se lo respondiese con su propia experiencia.
Garnica basa su arte en evocaciones personales, sobre los recuerdos de «esa patria que es la infancia», haciendo siempre hincapié en su Quilmes natal. Enamorándose de la ribera del Río de la Plata. Acerca de esto nos dice el artista que su «máxima relación es con la tierra y la marginación suburbana, creo haber encontrado la clave, objeto de mi producción artística». Para esta muestra ha reinterpretado lecturas de Rodolfo Kush, (América Latina), Xul Solar y su neocreol. Junto a él, se mimetizó con la cultura de lo Surreal, una constelación de lo alucinatorio, lo onírico y lo fantasmagórico, sustentada en el rechazo de dogmas académicos, modelos obligatorios y aceptaciones establecidas. Garnica también encontró en él su misma forma de «escrituras pictóricas» o «grafías», tal como lo realizó en su propia serie «Humus», que Xul Solar también había esbozado, hacia finales de la década de 1930, en esas acuarelas y témperas, de gran calidad plástica, donde los signos y las formas constituyen un alfabeto; en cada una de las pinturas.
Además para esta muestra también resignificó textos de Jorge Luis Borges, ensayos de Beatriz Sarlo y sus conceptos de los márgenes, Martín Hoppenhayn, Roberto Arlt, entre otros.
Contó asimismo en la inspiración de Astor Piazzolla y sus Flores Negras, que de aquí devienen sus Flores noctulinas, y del mismo modo lo hizo con Homero Manzi y su bello tango «Sur», Artista pasional y poeta visual que nos transmite con «Paredón y después..», soñar con una vida más allá de todos los cánones impuestos y demuestra que la búsqueda de nuestra verdadera y única felicidad es la de ahora, despojándonos de toda escolástica que podamos heredar.

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