3 de abril 2009 - 00:00

La Policía israelí indaga por corrupción al nuevo canciller

Jerusalén - El flamante canciller israelí, Avigdor Lieberman, parece destinado a vivir inmerso en polémicas. Las primeras declaraciones que realizó el dirigente de ultraderecha tras su asunción, en las que sugería su rechazo a la creación de un Estado palestino, fueron ayer seguidas por otras que cerraron la puerta a un acuerdo de paz con Siria. Además, la Policía lo interrogó por sospechas de corrupción.
«Avigdor Lieberman fue interrogado por la Policía durante siete horas y media bajo la sospecha de haber incurrido en corrupción, fraude, lavado de dinero y abuso de poder», dijo el portavoz policial Micky Rosenfeld, cargos que el acusado refutó. Las autoridades policiales afirmaron que en una fecha próxima se realizará otro interrogatorio al canciller, quien ya había debido declarar antes de su asunción.
Lieberman es acusado de haber usado cuentas bancarias registradas en Chipre bajo el nombre de su hija para lavar dinero y posiblemente también para depositar donaciones ilegales para sus campañas políticas.
El ministro apeló la investigación en curso diciendo que fue innecesariamente prolongada sin que los fiscales tomaran ninguna decisión. Así, su oficina dijo que Lieberman «tiene prisa para poner fin a esta investigación que ya lleva trece años». A mediados de marzo, la Corte Suprema dio a los investigadores 60 días para presentar sus conclusiones.
En tanto, en una entrevista que concedió al diario israelí Haaretz, Lieberman descartó ayer cualquier concesión sobre los Altos del Golán, que Israel conquistó a Siria en 1967 y anexó en 1981, luego de haber rechazado, el miércoles, horas después de haber asumido el cargo, cualquier compromiso surgido de la conferencia de Annapolis (EE.UU.).
En noviembre de 2007, esa conferencia relanzó las negociaciones de paz, en punto muerto desde hacía siete años, para lograr la creación de un Estado palestino.
«No hay una resolución del gabinete israelí sobre las negociaciones con Siria y ya hemos dicho que no aceptaremos una retirada de la Meseta del Golán», afirmó Lieberman.
El canciller sostuvo que «la paz sólo se conseguirá a cambio de paz», en referencia al principio de «paz a cambio de tierras», que era la base de las negociaciones entre Israel y sus vecinos árabes desde la conferencia internacional de Madrid en 1991.
Damasco, que respalda a los grupos terroristas Hamás y Hizbulá, supedita una normalización de sus relaciones con Israel a la recuperación del Golán, importante fuente de agua que domina el norte de Israel.
Con respecto al rechazo del funcionario al proceso de Annapolis, Francia, Alemania y la ONU reafirmaron su apoyo a la creación de un Estado palestino. Y Egipto, primer país árabe que firmó la paz con Israel, en 1979, consideró ayer que las declaraciones de Lieberman son «lamentables» y constituyen un «revés para los esfuerzos de paz» regionales.
Las reacciones también fueron internas. La antecesora de Lieberman, Tzipi Livni, indicó que «cuando se dice algo tan dramático y no se recibe una respuesta, o bien se refleja debilidad de parte de Bibi (apodo de Benjamín Netanyahu) o realmente (éste) lo apoya».
Lieberman, nacido en la ex Unión Soviética y líder del partido Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar), hizo campaña para las elecciones del 10 de febrero con el eslogan «sin lealtad no hay ciudadanía». Según él mismo explicó, la ciudadanía de los árabes israelíes debe supeditarse a una declaración de lealtad al Estado, algo que sus críticos consideran que apunta a poner en marcha un proceso de deportaciones.
El canciller, duramente cuestionado por buena parte del espectro político israelí y visto con recelo por la comunidad internacional, ha declarado que el territorio en el que vive gran parte del 1,5 millón de árabes de Israel debería ser intercambiado por los asentamientos judíos en Cisjordania en un acuerdo de paz con los palestinos.
Agencias AFP y Reuters

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