Periodista: Respecto de la situación financiera internacional, en una nota manifestó que China no era el problema, sino un reflejo de éste.
José Carlos Diez: Sí, allá su consumo interno sigue creciendo a un 10%. El problema es que sus exportaciones han parado, al igual que la inversión. Su modelo de economía orientado a la exportación ha entrado en cuestión, pero detrás de la inestabilidad que estamos viendo en los mercados hay razones fundamentales: estamos viendo una caída muy intensa en el comercio mundial, tanto en precios como en volúmenes; yo creo que estamos viendo cierta sobrerreacción en los mercados. Esto genera un componente de inestabilidad muy difícil de gestionar desde el ámbito de los países y de la política económica. Estamos en un mundo donde el dinero fluye libremente, pero sin gobierno. Tiene que haber un buen gobierno en este mundo mejor que el que tenemos.
P.: ¿Se acerca una "guerra de divisas"?
J.C.D.: Llevamos tanto tiempo en guerra... En un mundo tan abierto y donde el comercio mundial ha ganado un peso en el PBI y en el empleo de las economías, todos los países intentan tener el tipo de cambio infravalorado. Pero para que éste exista, tiene que haber uno sobrevalorado, entonces, ésa es la guerra, quién se sobrevalora. Lo que se está viendo es: si al final todos los países hacen la misma estrategia de devaluación, puede haber un problema de estabilidad mundial.
P.: ¿Qué medidas podría tomar la Argentina en un contexto en el cual los precios de los commodities están cayendo?
J.C.D.: Se tiene que tener una estrategia en donde el PBI, pero sobre todo las exportaciones no dependan tanto de los productos primarios. Para conseguir eso es prioritario hacer de la Argentina un sitio atractivo para hacer negocios y para invertir. La Argentina y sobre todo el próximo Gobierno que salga de las urnas se tiene que preguntar: ¿por qué van a elegir a la Argentina para invertir y no a otro país? Creo que para conseguir eso, la prioridad argentina es crear un entorno de estabilidad macroeconómica, donde sólo haya un tipo de cambio, no cuatro o cinco, donde la inflación esté próxima al 5% y donde las empresas, en un entorno de elevada incertidumbre ya de por sí, no tengan que preocuparse por cuáles van a ser los salarios al año siguiente. En esos escenarios de extrema incertidumbre, lo que hacen los empresarios, los seres humanos cuando estamos manejando y hay niebla, es levantar el pie del acelerador y no invertir. Bajar una inflación de un 30% a un 5% no es una tarea sencilla, lleva sus trámites. Para sociedades que se han acostumbrado a vivir en entornos de inflación del 30% no es fácil pasar al 5%. Hay que dar un tiempo para que ese proceso de verdad sea eficaz y funcione.
P.: Entonces, ¿sería mejor aplicar un gradualismo antes que un shock?
J.C.D.: Sí, pero un gradualismo sobre acción. Evidentemente, el nuevo Gobierno deberá ajustar el tipo de cambio para el sector exportador, de actividad y de turismo. Para los argentinos, los salarios en dólares se van a empobrecer, su capacidad de compra de bienes por importación va a ser menor, por lo que no es fácil ajustar un tipo de cambio. Pero si no se ajusta cuando llega un nuevo Gobierno, se puede terminar como en 2001. Retrasar los ajustes, ya sabemos, lleva a ajustes peores.
P.: En la actualidad se mantiene la incertidumbre acerca de si la Fed va a subir las tasas en septiembre o si va a esperar unos meses.
J.C.D.: Si sigue esta inestabilidad en los mercados no creo que suban. Ellos son muy gradualistas, yo creo que han gestionado muy bien las crisis, aunque tuvieron el error de Lehman Brothers. Si sigue este nivel de inestabilidad, no subirán tipos; si se estabilizan un poco los mercados, ellos intentarán empezar a subir. Pero no creo que la Fed vaya a ser un componente de inestabilidad o que vayan a cometer errores graves como en el 94.
P.: Volviendo a China, el yuan fue la única moneda que se apreció frente al dólar estadounidense. ¿Es más una corrección que otra cosa?
J.C.D.: Yo creo que sí. Ellos partían de niveles de salarios muy bajos; ahora no lo son tanto, hay algunos países de América Latina que tienen salarios medios más bajos que China. Además, el tipo de cambio no ha parado de apreciarse desde 2005. Como ahora caen sus exportaciones, es lógico que quieran depreciar el tipo de cambio. El problema es que si deprecian todos, no hay efecto.
| Entrevista de Caetano Mohorade |

