En medio de un escenario cada vez más pesimista, el sondeo divulgado ayer mostró asimismo que se espera que la inflación alcance un 9,32% este año y que eso generará un efecto inercial en el próximo, cuando los consultados proyectan que los precios escalarán un 5,44%.
Las estimaciones de los operadores consolidan el clima negativo que reina en la séptima economía del mundo, que cerró 2014 con una magra expansión del 0,1% y está recorriendo su quinto año de actividad nula o baja.
El dato es de suma importancia para la Argentina, dado que Brasil es su principal socio comercial y destino privilegiado de sus exportaciones, sobre todo industriales. La prolongación de la recesión en el país vecino privará al próximo Gobierno de un elemento de tracción para la actividad económica.
En medio de un clima político e institucional crispado por las revelaciones del escándalo de corrupción en la estatal Petrobas, que puso bajo investigación a decenas de legisladores, los principales indicadores económicos brasileños siguen en la zona roja, incluido el sensible dato de desempleo, que en junio subió al 6,9% y registró su sexta alza consecutiva.
El Gobierno de Dilma Rousseff lucha para terminar de pasar por el Congreso un duro programa de ajuste fiscal que le genera un alto costo político dentro del PT y de las fuerzas afines, que amenazan con abandonarla.
La popularidad de la mandataria se derritió a un escuálido 8% pese a haber asumido hace sólo siete meses y medio su segundo mandato y, el domingo, su figura y la de su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, fueron el blanco principal de unas multitudinarias protestas callejeras que reunieron cerca de 900.000 personas, que reclamaron el alejamiento de Rousseff del poder.
En julio, Brasil redujo drásticamente su meta de ahorro fiscal, transparentando sus dificultades para mantener la recaudación impositiva debido a la merma de la actividad, al tiempo que aplicó nuevos recortes al presupuesto 2015.
El informe Focus realizado por el Banco Central también proyectó que el país registrará un déficit de cuenta corriente de 77.000 millones de dólares y una balanza comercial positiva de 8.000 millones, uno de los pocos indicadores alentadores de este año, debido a una caída de las importaciones superior a la de las exportaciones.
La media resultante de las consultas indica que la producción industrial retrocederá un 5% este año y apenas crecerá un 1% el próximo.
Los problemas económicos de Brasil pusieron en duda su fama de buen pagador y su calificación crediticia quedó al límite de la pérdida del grado de inversión.
En este contexto, analistas económicos comienzan a preguntarse por los costos que tendrá la prolongación de la crisis política que, además, complica a varias de las mayores empresas contratistas del Estado por el presunto pago de coimas.
El diario británico Financial Times evaluó ayer en un editorial que pese a las manifestaciones del domingo, Rousseff debe permanecer en el cargo. "Aunque Dilma sea removida, ella probablemente será sustituida por otro político mediocre que, enseguida, intentaría implementar la misma estabilización económica que ella está intentando".
André Perfeito, economista jefe de la consultora Gradual Investimentos en San Pablo, dijo que "la clase media quiere sacarla del poder de cualquier forma, ¿pero para qué? ¿para llamar de nuevo a elecciones? En el empresariado y en la élite existe la idea de que su salida sería aun peor".
| Agencias AFP, EFE y DPA, y Ámbito Financiero |


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