30 de abril 2012 - 00:00

La reedición de un clásico: desde julio habría dos CGT

Hugo Moyano, Oscar Lescano, Antonio Caló
Hugo Moyano, Oscar Lescano, Antonio Caló
Si el congreso de la CGT fuera esta semana, la central obrera quedaría partida en dos. La conclusión pertenece a los sectores que respaldan a Hugo Moyano y a sus opositores, nucleados en los grupos de los «gordos» -grandes gremios de servicios- y los «independientes». Sin embargo, la distancia de 73 días hasta la definición del 12 de julio mantendrá el suspenso frente a eventuales reacomodamientos, alianzas imprevistas y la siempre gravitante posición de la Casa Rosada.

La posible coexistencia de dos CGT, a esta altura un clásico en la vida interna de la organización, se convirtió en una posibilidad concreta luego de que Moyano rechazara cualquier acuerdo que no incluyera su reelección como requisito fundamental. De hecho, el gastronómico Luis Barrionuevo intentó pactar la unidad con el camionero como protagonista e incluso responsable de ungir a su reemplazante pero no como jefe de la central obrera y fracasó ante la negativa Moyano.

Cristina de Kirchner fue decisiva para la llegada a este escenario. Obvió todas las señales de Moyano para reinstaurar el vínculo, desde las amenazas de medidas de fuerza y protestas constantes en la Plaza de Mayo hasta gestos más conciliadores. En esta última línea, el discurso del jueves del camionero en el acto de Parque Roca dirigió las principales quejas a sus pares de la CGT y dejó en un segundo plano sus cuestionamientos al Gobierno. Hasta anoche en las filas de Moyano no habían recibido contestación alguna de parte del Ejecutivo.

La virtual paridad de números entre los apoyos a Moyano y a sus contrincantes, que hoy tienen como principal referente al metalúrgico Antonio Caló, le dio más aire a la hipótesis rupturista. Si bien es cierto que los «gordos» como Armando Cavalieri (Comercio) y los independientes como Gerardo Martínez (albañiles de UOCRA) y Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) cuentan por sí mismos con números decisivos de congresales, que oscilan o superan el centenar cada uno, del lado del camionero procuraron en el último tiempo garantizarle a su líder respaldos cuantitativos.

Por caso, el compromiso de Gerónimo Venegas (rurales, UATRE) y de los municipales de Amadeo Genta le acercó a Moyano unos 300 congresales de los 2.000 que participarán en el cónclave del 12 de julio en el microestadio de Ferro. Además, los aliados del camionero confirmaron que en la reunión del Comité Central Confederal -paso previo al Congreso- del 23 de mayo quedará resuelto el ingreso a la CGT de 30 nuevos gremios con sus correspondientes congresales. En el conteo más conservador, esos sindicatos aportarán 150 votos más a Moyano, aunque otros dirigentes elevan ese número a unos 600 congresales dispuestos a respaldar la reelección del camionero por otros cuatro años.

En paralelo con el «conteo de porotos», los sectores en pugna prevén dar inicio a una disputa administrativa y eventualmente judicial. Tanto «gordos» como «independientes» adelantaron que impugnarán la reunión del Consejo Directivo de la CGT de la semana pasada por entender que sesionó sin el quórum suficiente. Se trata, sin embargo -admiten en la oposición-, de cuestionamientos testimoniales que en modo alguno torcerán el rumbo de la interna de la central obrera.

Este jueves, en cambio, los críticos a Moyano prevén dar una señal concreta de fortaleza. Para ese día organizan una reunión con la presencia de Caló, que será la continuidad de la convocada a mediados de abril en el sindicato de Luz y Fuerza. El jefe de ese gremio, Oscar Lescano, confirmó ayer la hipótesis rupturista como la más firme: «Ellos (por los aliados del camionero) creen que yo voy a llevar 25, 30 congresales (el 12 de julio) que van a votar para él. Están todos locos; no sé dónde están viviendo. ¿Cómo voy a llevarlos a un congreso de un enemigo mío?», afirmó.

La idea más extendida entre los «gordos» es que, en caso de insistir con el congreso de julio, Moyano será reelecto pero sólo por sus aliados y que de ese modo reeditará el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), el sello que lo cobijó en los 90 junto al colectivero Juan Manuel Palacios y desde donde llevaron a cabo medidas de resistencia al Gobierno de Carlos Menem. Sostienen los opositores que habrá entonces un segundo congreso, con la presencia de «gordos» e «independientes» que consagrará una conducción paralela, de momento con Caló como próximo secretario general.

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