- ámbito
- Edición Impresa
La reelección de Insulza fue el único punto de acuerdo en la OEA
José Miguel Insulza seguirá siendo el secretario general de la OEA hasta 2015. Fue reelegido por unanimidad, aunque los grupos de países liderados por EE.UU. y por Venezuela objetaron aspectos de su primera gestión.
En una decisión anunciada y sin que existiera un candidato rival, Insulza recibió el voto de los 33 miembros activos de los 35 que conforman la OEA (Honduras y Cuba no tienen hoy representación), en una Asamblea General extraordinaria en su sede de Washington.
Venezuela, Bolivia y Nicaragua dieron en definitiva su apoyo a Insulza, un veterano político chileno de 66 años que seguirá en su cargo hasta 2015, aunque dejaron en claro su disconformidad con el estado actual de la organización.
«Tememos que la OEA pueda estar sumiéndose en la irrelevancia», advirtió el representante venezolano, Roy Chaderton, antes de la elección, al denunciar que la organización no presta atención a los reclamos de «democracias disidentes» ni a las quejas de Caracas de sus «desajustes institucionales».
Paralelamente, el nicaragüense Denis Moncada instó a la organización a dejar de ser un «instrumento del imperio», estadounidense, mientras que la ministra boliviana de Transparencia Institucional, Nardy Suxo, destacó que su país no se oponía a la elección por aclamación de Insulza, aunque su deseo era abstenerse de votar. La reelección de Insulza se produjo tras la reciente creación de un organismo paralelo a la OEA, de América Latina y el Caribe, que excluye a Estados Unidos y Canadá.
En conferencia de prensa tras la elección, Insulza minimizó las críticas a su gestión que, dijo, se centraban en su actuación en la crisis tras el golpe de Estado en Honduras, el levantamiento de la suspensión de Cuba de la OEA y la falta de debate sobre el estado de la democracia en países como Venezuela.
«Dicen que hemos hecho cosas que no hemos hecho, o deberíamos hacer cosas que no debemos hacer. La OEA no es una organización supranacional, es multilateral, puede hacer solo aquello que los Estados miembro quieran», subrayó Insulza, que comienza su segundo período el 26 de mayo.
No obstante, insistió en que es necesario hacer una revisión de los mecanismos de la OEA para hacerla más flexible y que pueda prevenir crisis como la de Honduras antes de que ocurran.
Insulza, quien desempeñó numerosos cargos de Gobierno en su país de origen, afirma que desde que comenzó su trabajo al frente de la OEA en mayo de 2005 le ha dado a la organización un peso internacional inédito.
La reincorporación de Honduras a la OEA, suspendida tras el golpe, será uno de los primeros retos que tendrá que enfrentar el noveno secretario general de la agrupación desde 1948. El levantamiento de la sanción contra Cuba que databa de 1962 en junio de 2009 provocó resquemor en algunos sectores de Washington.
Estados Unidos recién anunció su apoyo a Insulza el lunes pasado. Su representante en la Organización, afirmó ayer que la OEA debe hacer «una mejor labor en defender la democracia y los derechos humanos», en una velada referencia a Cuba y Venezuela.
Tras la elección, las delegaciones de los países miembro felicitaron a Insulza. El canciller chileno, Alfredo Moreno, llamó a trabajar «sin pausa por una institución más relevante» y hacer un esfuerzo por «revitalizarla en esta nueva etapa».
Agencias AFP y EFE
