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“La relación padres e hijos cambió en su forma, no en su fondo”
Ariel del Mastro: «Los autores del primer mundo ya no están recaudando tanto con sus espectáculos, entonces aceptan que se los adapte para producciones más chicas».
El espectáculo, ganador de varios premios Tony, está basado en la pieza homónima de Frank Wedekind, la misma que en 1891 escandalizó al público alemán por revelar los costados más oscuros y voluptuosos de la pubertad. La adaptación local cuenta con producción de Cris Morena y su elenco está integrado por quince jóvenes intérpretes, entre los que se destacan Fernando Dente («High school»; Hairspray») y Florencia Otero («Rent»). Los personajes adultos serán interpretados por Tony Lestingi e Irene Almus. Del Mastro ya tiene otros dos proyectos en marcha: la primera adaptación escénica de «La naranja mecánica» y una suerte de biografía teatral del grupo Tequila, la mítica banda de rock hispano-argentina que hizo furor en España durante los años de la Movida madrileña. Dialogamos con el director.
Periodista: Dicen que Cris Morena lo persiguió durante años...
A. Del Mastro: Me buscó durante casi ocho años para que dirigiese «Chiquititas» y otros de sus musicales, pero yo estaba viajando mucho y no tenía tiempo. Hasta que hace más de un año me contó que había comprado los derechos de «Spring Awakening» y me dijo que si yo no la dirigía, iba a traer a alguien de afuera. A mí la obra me había encantado.¡Por fin una obra musical: profunda, inteligente, enérgica... que no le da al espectador todo digerido! Así que acepté enseguida. Establecimos ciertas reglas de trabajo para no chocar entre nosotros y fue genial.
P.: ¿Es comedia musical o más bien un melodrama?
A.D.: Yo la defino como obra de teatro con música, porque tiene escenas de gran profundidad -fieles a la obra original- donde se muestran los distintos conflictos que aquejan a un grupo de adolescentes de 1890. La parte musical está integrada por canciones de rock e introduce y refleja por contraste lo que va ocurriendo en la imaginación de los protagonistas. Son chicos de 14 y 15 años en plena explosión hormonal. Creo que es una obra ideal para que los padres compartan con sus hijos ya que, seguramente, va a facilitar el diálogo entre ellos. Ojo que no se trata de un «family» ni del típico espectáculo para adolescentes.
P.: ¿Las relaciones entre padres e hijos no cambiaron radicalmente de aquella época a ésta?
A.D.: Los problemas son los mismos, la forma de resolverla es distinta. El adolescente de ahora tiene demandas y conflictos muy similares a los de antes y sigue sin obtener respuesta de parte de sus padres, porque hoy sus padres están tan angustiados como él.
P.: Y usted ¿cómo vivió su adolescencia? Cuando su madre (la cantante Nacha Guevara) tuvo que exiliarse, era apenas un niño.
A.D.: Viví en el exilio entre los 10 y los 20 años. Fue una experiencia muy difícil por el desarraigo. Las giras artísticas nos impedían quedarnos más de tres meses en el mismo lugar. Pero gracias a esa experiencia, hoy me muevo por el mundo con total seguridad.
P.: ¿Sigue tan nómade?
A.D.: Viajo mucho por trabajo y por interés personal. Casi todos los años voy a Las Vegas, para ver las grandes producciones del Circo del Sol; voy a Nueva York, para ver comedia musical porque es de lo que vivo; a Londres, porque hay mejores actores que en Nueva York, y a Berlín para ver técnicas alternativas. Los alemanes son mucho más arriesgados y experimentales, parecen de otro mundo.
P.: ¿Por qué los musicales más famosos llegan tan tarde a la Argentina? No lo digo por «Despertar de primavera» que se estrenó en 2006.
A.D.: Llegan ahora porque los autores del primer mundo ya no están recaudando tanto con sus espectáculos, entonces aceptan que se los adapte para producciones más chicas. Por ejemplo, hacer «El fantasma de la Opera» a todo despliegue como se hacía hace 20 años es tan caro que tal vez nunca lo podamos pagar. Entonces, por ahí aceptan que en lugar de un sistema hidráulico haya dos motores. Es sólo un ejemplo sencillo.
P.: ¿Buenos Aires ya forma parte del circuito de musicales?
A.D.: Sí. La empresa en la que trabajé durante varios años como repositor proyectó una acción empresarial a largo plazo eligiendo a México, Buenos Aires, San Pablo y Madrid como los principales consumidores de musicales fuera de los países del primer mundo. Y hoy ya se ven los resultados. En esas cuatro ciudades el género ya está instalado. De hecho si usted ve las recaudaciones de teatro, año a año, los musicales se llevan un pedazo grande de la torta.
Entrevista de Patricia Espinosa


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