26 de julio 2018 - 00:00

La renuncia de Uribe al Senado desató una tormenta política

El expresidente colombiano será investigado por fraude y sobornos por la Corte Suprema. Si se retira del cargo, el caso podría ser tratado por un tribunal ordinario.

COMPLOT. El expresidente Álvaro Uribe y legislador más votado en las elecciones de mayo pasado, afirma que detrás de la causa en su contra están los servicios secretos británicos MI 6, sin agregar detalles.
COMPLOT. El expresidente Álvaro Uribe y legislador más votado en las elecciones de mayo pasado, afirma que detrás de la causa en su contra están los servicios secretos británicos MI 6, sin agregar detalles.
Bogotá - La renuncia a Senado del expresidente, Álvaro Uribe, luego de ser llamado a indagatoria por parte de la Corte Suprema de Justicia por un caso de falsos testigos se convirtió ayer en una tormenta política. Mientras los congresistas de su partido, el Centro Democrático, salieron ayer en su defensa y clamaron para que no abandone su escaño; sectores de oposición sembraron dudas sobre las razones que lo empujaron a plantear su salida del cuerpo, al advertir que es probable que el caso pase a manos de la justicia ordinaria.

El exmandatario (2002-2010), por su parte, cuestionó a la Corte Suprema e incluso deslizó que detrás del llamado a rendir testimonio estaría el presidente Juan Manuel Santos, su archirrival político, que se habría valido del servicio de inteligencia británica para montar una "treta" en su contra, versión que no argumentó. "Hay reiteradas denuncias de que las grabaciones las hizo la agencia británica MI 6, amigos de Juan Manuel Santos. Autoridades extranjeras en una treta en mi contra", escribió ayer en Twitter el expresidente.

El caso que puso en apuros al exjefe de Estado se relaciona con una denuncia suya hecha en el pasado contra otro senador, el izquierdista Iván Cepeda, a quien acusó de recorrer cárceles del país para obtener acusaciones amañadas en su contra.

La Corte indagó el asunto y desestimó la versión de Uribe, pero por ese camino descubrió que al parecer personas cercanas el exmandatario, presuntamente con su conocimiento, habrían manipulado testigos contra Cepeda.

"Informaré sobre cómo llegué a testigos, tema que la Corte no quiso investigar, simplemente me presume manipulador y me cita a indagatoria con implícita medida de aseguramiento", afirmó ayer el expresidente en otro mensaje difundido en Twitter.

También en esa misma red social, Uribe desmintió que su decisión de renunciar al Senado tenga que ver con un intento de evadir la citación ante la Corte Suprema.

"Nunca he eludido a la Corte Suprema para que ahora inventen que la renuncia al Senado es para quitarle la competencia. La acusación sobre testigos que me hacen la basan en hechos realizados a tiempo que ejerzo como senador, lo cual mantiene la competencia de la Corte", escribió.

Varios senadores derechistas desestimaron los señalamientos contra su jefe político y anunciaron que no se dejarán amedrentar si se concreta y acepta la eventual renuncia del expresidente.

"Para callarnos tendrían que meternos a todos a la cárcel", advirtió Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático, que avisó que "a nosotros no nos van a asustar" y que defenderán las ideas del dirigente político en caso de que salga del Congreso. Mientras que el también senador de derecha, José Obdulio Gaviria, fue más allá y aseguró que: "vamos a confrontarnos porque detener Uribe es querer derrocar a Duque", aseguró.

Uribe, que durante su gobierno entre 2002 y 2010 lanzó una ofensiva militar contra las guerrillas izquierdistas, es mentor de Iván Duque, electo presidente el mes pasado como candidato del partido derechista.

El legislador de izquierda Iván Cepeda, cuyo caso investigó la Corte y condujo a las averiguaciones contra Uribe, anunció que estudia con sus abogados si se convierte en "parte civil" en el proceso contra el exmandatario.

Agregó que "como ha ocurrido en casos de expresidentes que están siendo investigados o juzgados en América Latina, vamos a pedir que las organizaciones civiles de derechos humanos, como Human Rights Watch o Amnistía Internacional, entren a hacer una verificación de lo que está ocurriendo en este proceso.

No hubo inmediatamente una reacción del gobierno de Santos, quien dejará la presidencia el próximo 7 de agosto en manos de Duque. Una portavoz del Servicio de Inteligencia Secreto del Reino Unido, que opera en el exterior para defender los intereses británicos, se negó a hacer comentarios.

Con la renuncia de Uribe, que aún es un político muy popular en Colombia, el Centro Democrático pierde a su principal líder en el Congreso, donde Duque busca impulsar reformas económicas, sociales y al acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC.

Aunque el partido de Uribe, de 66 años, no perderá la banca en el Senado, la ausencia del expresidente podría debilitar su cohesión. La agrupación tiene 51 de los 280 curules del Congreso y necesita alianzas para impulsar su agenda.

Agencias ANSA y Reuters

Dejá tu comentario