La láctea Mastellone Hermanos (La Serenísima) emitió un comunicado en el que no desmiente ni confirma la versión de la venta de su paquete accionario mayoritario a su socio francés Danone, publicada ayer por La Nación.
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En una carta dirigida a la Comisión Nacional de Valores, la empresa afirma que «existe un diálogo fluido y constante entre las dos empresas, con el objetivo de evaluar mercados, políticas y estrategias que sean de interés común para las actividades de ambas. Dentro de ese marco, se han analizado preliminarmente distintas alternativas de negocios, destacándose que no existe ningún acuerdo al respecto».
La novedad sería entonces la posible inminencia de la compra por los franceses. Sin embargo, fuentes de la actividad afirmaron a este diario que «es muy difícil que los franceses compren un negocio claramente deficitario como lo es el de la leche fluida, controlado además por el Gobierno, y con precios relativos que están entre los más bajos de la historia».
Desde la firma francesa respondieron con un escueto «No tenemos comentarios para hacer» a la pregunta sobre la veracidad de la especie; fuentes del Gobierno deslizaron a través de sus voceros habituales que saben que la venta está en marcha, pero no cuándo se concretará. La versión habla de un posible pedido del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, para postergar cualquier anuncio hasta después de las próximas elecciones.
Cabe recordar que La Serenísima es una marca compartida por Mastellone y por Danone desde 1997; ese año los franceses se quedaron con la parte más rentable del negocio: los denominados «frescos» (yogures, postres, etc.). La firma local conservó las leches fluida y en polvo, que con el Gobierno de los Kirchner se convirtió en un sector regulado.
Además, Pascual Mastellone, el fundador y patriarca de la firma, siguió controlando el «día a día» de la empresa, encargándose en persona de la compra de los casi cuatro millones de litros de leche diarios, la mitad de los cuales son para que Danone los convierta en productos de alto valor agregado. La crítica principal que se le hace a «Don Pascual» es no haber formado uno o más herederos que lo sucedan cuando llegue la inevitable hora de su retiro. No hay hijos, sobrinos o yernos en condiciones de relevarlo.
Una de las medidas a las que Mastellone echó mano a fines del año pasado para zafar del férreo control que ejerce Moreno sobre los precios de sus productos fue lanzar una leche con extra calcio agregado, que si bien tuvo éxito, no alcanzó para revertir el rojo de su balance anual.
Seguramente por este cúmulo de razones Mastellone Hermanos perdió unos $ 300 millones el año pasado, un quebranto que por su porte es claramente operativo y no financiero. En las próximas semanas vence una nueva cuota de intereses de su deuda refinanciada, que ronda los u$s 8 millones.
Tal como sucedió con la cuota anterior, Danone haría un aporte en efectivo para que su socio no entre nuevamente en «default». En caso de que estos préstamos se prolonguen en el tiempo y Mastellone siga sin poder cumplir con sus obligaciones, ni siquiera hará falta una operación de compra-venta: los franceses se quedarán con la mayoría accionaria de sus socios mediante el simple trámite de capitalizar (convertir deuda en acciones) esos préstamos.