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La sucesión abre ahora un abismo en Al Qaeda
Para Mohamad Abu Ruman, jordano especialista en movimientos islamistas, «Osama bin Laden representaba un símbolo. Con su muerte, Al Qaeda vivirá una crisis de sucesión, ya que nin-guna otra personalidad de la red posee su carisma».
El especialista recalca que el número dos de la red, el egipcio Ayman al Zawahiri, sería el heredero aunque «no suscita unanimidad» entre los miembros (ver nota aparte).
Abu Ruman considera que la red fundada por Bin Laden en 1988 se ha ido debilitando en los últimos años y la muerte de su líder la desgastará aún más.
«Al Qaeda se ha debilitado y perdió la popularidad que tenía durante los últimos años», sobre todo desde el estallido de las revueltas árabes encabezas «por jóvenes en Facebook que no están influidos por sus ideas», explicó.
Además, sobre el terreno, Al Qaeda se ha transformado «de una red de estructura piramidal en una multitud de ramas locales cuyos vínculos con Bin Laden no eran ya de carácter organizativo». Y es que, según él, el fundador se limitaba a un papel de guía espiritual.
Anuar Eshki, director del Instituto de Medio Oriente para los Estudios Estratégicos con sede en Yedá (Arabia Saudita), también considera que Al Qaeda sufrirá una crisis sucesoria.
Fusión
«Es difícil encontrar a alguien que suceda a Bin Laden, y los sauditas de la organización no aceptarán jamás cumplir órdenes de Zawahiri», explica el analista.
Tras los golpes asestados a la red por las autoridades sauditas, las ramas yemení y saudita se fusionaron en enero de 2009 para constituir Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), muy asentada en el sur y el este de Yemen.
Él estima que «Arabia Saudita vivirá días tranquilos, ya que la muerte de Bin Laden supone el fin próximo del terrorismo de Al Qaeda».
«El terrorismo se debilitará asimismo en Yemen y en Somalia», añadió el analista saudita, que afirma haber conocido personalmente a Bin Laden.
Según él, las «células latentes» es-tablecidas por Bin Laden en la región «perdieron sus fuentes de financiación».
Hasan Abu Hanieh, analista especializado en los movimientos yihadistas con sede en Ammán, considera que la muerte de Bin Laden «tendrá sobre todo un impacto simbólico en los grupos que se consideran suyos, puesto que ya no los controlaba directamente desde el 11 de septiembre de 2001».
«Estos grupos radicados en el conjunto del mundo musulmán, desde el Cáucaso al Magreb, juraron lealtad a Bin Laden, pero era una especie de guía espiritual» y no un jefe militar o político, añadió.
Las apariciones del jefe de Al Qaeda, buscado activamente por Estados Unidos, se habían espaciado mucho en
los dos últimos años. No obstante, este analista avisa que la red podría aprovechar los acontecimientos en Libia, Yemen o Siria para empezar de cero, abrazando esta vez «las reivindicaciones» populares.
Agencia AFP


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