7 de marzo 2016 - 00:23

La Superliga de China destrona a las de Europa

• INVIRTIÓ 331 MILLONES DE EUROS, SUPERANDO A LOS CINCO CAMPEONATOS MÁS PODEROSOS DEL CONTINENTE

La Superliga de China destrona a las de Europa
El mercado de pases de la Superliga china se cerró el pasado viernes 26 de febrero con un dato categórico y que no deja de llamar la atención: los 16 clubes participantes han gastado un total de 331 millones de euros, según el informe "Soccer Transfer Review". Lo llamativo es que esta cifra supera claramente las inversiones que se concretaron en las grandes ligas de Europa durante el presente mercado invernal: 250 millones en Inglaterra, 78 millones en Italia, 39 millones en Alemania, 32 millones en Francia y 27 millones en España. No obstante, la comparación entre China y Europa requiere un matiz importante. La Superliga china comenzó el fin de semana pasado y lo llamativo fue que los gastos de los clubes en los últimos meses serían equivalentes a los realizados en Europa durante el mercado de verano.

En 2010 el fútbol chino marcó el renacer de un proyecto que en la actualidad está viviendo su punto más alto: contratar futbolistas de nivel para dotarlo de calidad y para profesionalizar la liga con el objetivo de potencializar al futbolista nacional. El ejemplo lo dio el Guangzhou Evergrande, que en 2010 jugaba en la segunda división, y ya ganó cinco ligas y dos Champions asiáticas. Sin embargo, el actual gasto desmesurado se debe a lo rápido que se quiere que crezca el fútbol de ese país y el principal propulsor es el propio presidente de la nación, Xi Jinping, quien puso como ley que todas las escuelas tengan como materia el fútbol con el fin de aumentar el nivel y la popularidad de este deporte.

Aún en la actualidad, la calidad del fútbol chino sigue dejando mucho que desear, ya que la segunda potencia económica es la número 93 en el ranking de la FIFA. No obstante, las circunstancias de ahora son muy diferentes. Dentro del cambio de modelo económico que pretende China, el Gobierno está intentando que el deporte contribuya de manera significativa al PBI, y el fútbol está a la vanguardia de ese concepto. Los grandes conglomerados se apuraron en seguir las directivas del presidente Xi Jinping e invertir en el sector porque, además de ser algo políticamente sensato, también representa una gran oportunidad de negocios.

Gigantes empresariales de diferentes sectores, como el del comercio electrónico Alibaba, la cadena de productos electrónicos Suning o el conglomerado Wanda, con sus empresas que oscilan desde la construcción al cine, decidieron invertir en el fútbol. A todo esto se suma el espectacular contrato de derechos televisivos de la liga firmado esta temporada por China Media Capital por valor de 1.150 millones de euros para los próximos cinco años y que multiplicó por 32 el monto previo. El dinero inyectado en la Superliga china se tradujo en grandes fichajes de figuras europeas y sudamericanas que lejos están del ocaso de sus carreras.

El brasileño Ramires (28 años) comenzó batiendo los pronósticos al alejarse del Chelsea por 28 millones de euros para llegar al Jiangsu Suning. Sin embargo, esa cifra quedó atrás cuando el Guanghsou Evergrande le pagó 42 millones al Atlético de Madrid por el colombiano Jackson Martínez (29 años). Sin embargo, el récord lo marcó el Jiangsu, que pagó 50 millones de euros al Shakhtar Donetsk por el brasileño Alex Teixira, de tan sólo 26 años. Otros jugadores como Ezequiel Lavezzi, Freddy Guarín, Gervinho o Kakuta se unen a la vieja guardia de los Paulinho, Demab Ba.

No sólo los fichajes resultan exorbitantes, también lo son los salarios de los jugadores, que superan a muchos de los mejor pagos de Europa. Por ejemplo, Ezequiel Lavezzi (fue vendido recientemente por el PSG de Francia al Hebei Fortuna Chiba en 6 millones de euros) ganará casi 35 millones de euros por sus dos años de contrato. Si bien antes los contratos se firmaban por una temporada, ahora se hacen por dos y hasta tres años. No obstante, un informe establece que la permanencia de los jugadores extranjeros en China es inferior a una temporada (0,88 durante la campaña 2014-15). Sin duda, la adaptación a la cultura china y a su forma de entender el fútbol supone un obstáculo para los jugadores extranjeros que llegan al país atraídos por las grandes ofertas de los clubes.

La ambición inversora del gigante asiático ya traspasó sus propias fronteras, ya que los grandes conglomerados salieron a comprar al exterior. En España, el inversor Chen Yansheng es el máximo accionista del Espanyol de Barcelona desde noviembre pasado. Antes, Wang Jianlin, el hombre más rico de China y dueño de Wanda, adquirió el 20% del Atlético de Madrid.

En diciembre, tres meses después de que el presidente Xi Jinping se sacara una selfie con Sergio "Kun" Agüero en el estadio del Manchester City durante su visita al Reino Unido, el fondo de inversión chino CMC anunció su entrada al club abonando 400 millones de euros. Además, en un acuerdo que generó una fuerte polémica, la compañía fabricante de lámparas Ledman patrocinará la Segunda División portuguesa, algo que abrirá las puertas a la contratación de más futbolistas chinos.

El presidente Xi Jinping sugirió que su país deberá comenzar a entrenar a los bebés para poder llegar a ser exitosos. Además compartió sus tres deseos: clasificar a otro Mundial, ser la sede de un campeonato del mundo y ganarlo. El cielo parece ser su límite.

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