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La supervivencia de Macri por el m2
Mauricio Macri
Desde los días previos a la asunción presidencial y durante el verano en varios encuentros reservados, las principales empresas locales y extranjeras debatieron y testearon con expertos el devenir del "primer m2", que es lo que finalmente determina el humor social. Hoy en día, el recálculo de esta variable se hace casi semanalmente, con el fin de vislumbrar hasta cuándo duraría la mentada luna de miel de Cambiemos. Vale señalar que en las últimas semanas algunos analistas políticos afirmaron que el período de enamoramiento finalizó, a raíz de ciertas movidas políticas en el Congreso, de aliados peronistas con la CGT y con la oposición del FpV, y así comenzaba un agitado segundo trimestre. Esto está vinculado con la caída de la imagen presidencial que algunas consultoras advierten tras los primeros 100 días. Sin embargo, la luna de miel que parece haber terminado es, principalmente, con los jerarcas de las CGT, ya que al observar la opinión de la gente aún siguen mieleros con el Presidente. Es que Macri todavía ostenta un elevado nivel de aprobación en función de que la gente manifiesta que, a pesar de que el Gobierno aún no satisface las expectativas, reconoce que necesita más tiempo para cumplir las promesas de campaña.
Pablo Knopoff, socio de Isonomía, es uno de los que más monitorea el devenir del "primer m2" y advierte que ahora los factores que más influyen en dicha variable son el salario, empleo, consumo y ahorro. Muy detrás figuran por ejemplo transporte, seguridad, salud, educación, vivienda y servicios públicos. De acuerdo con los últimos relevamientos el test del "primer m2" acusa el impacto de la caída del consumo. "Al consultarle a la gente cuántos productos puede comprar respecto del mes pasado, más del 70% responde menos", afirma el especialista.
Hay que tener en cuenta que el tamaño del "primer m2" está en función de la situación macro y refleja la realidad cotidiana de la gente, lo que más le afecta. En 2001, en plena crisis terminal, este m2 era casi de una baldosa mientras que al asumir Macri, después de años de altos niveles de consumo, este m2 se ha expandido y la mayoría de la población se ha acostumbrado a esta comodidad.
La gente que aún confía en el Gobierno, en gran medida son votos prestados a Cambiemos, no son PRO, se muestra ahora más preocupada porque siente que le están afectando su "primer m2". Tienen una esperanza muy grande en el futuro pero a la vez mucho miedo por la inflación, el empleo y sus gastos. Están contentos en función de sus deseos pero preocupados por la realidad que viven. Al respecto Knopoff explica que "el desempleo quiebra ese primer m2 y no la inflación, ésta lo aprieta pero lo otro genera una histeria de que lo peor puede venir más rápido".
De modo que quedará para los historiadores económicos imaginar qué hubiera pasado si Macri aplicaba el shock tan anunciado al asumir. Lo cierto es que no había ni plafón político ni social para ir por todo. Pero Macri se autoimpuso mostrar resultados en el segundo semestre, en contra de lo que varios asesores le dijeron. Esta sociedad que votó un "cambio" es la que descree en realidad de los medios, no tiene demasiada ligazón política pero quiere más Estado. De ahí el "gradualismo". Es el imperio del "primer m2".
El Gobierno debería mostrar algún triunfo de gestión, como lo fue la salida del cepo, porque el deterioro de la imagen presidencial seguirá en estos meses. Por eso se habló de relanzamiento de medidas económicas. Sin embargo, hay quienes sostienen que la clave pasa por que la economía funcione bien para las elecciones, o sea entre marzo y octubre de 2017 y que el segundo semestre 2016 no importa. Es plausible en función de las metas políticas. Pero para ello el Gobierno debe lograr que el humor social se estabilice y la confianza no se transforme en frustración, sobre todo, de los votantes alquilados.


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