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La teocracia iraní desató una feroz represión: 10 muertos
La dictadura activó todas las fuerzas represivas. A la Policía convencional se sumaron las milicias Basij, que responden a los clérigos. Aunque rige una férrea censura, se pudo saber que hubo 10 muertos. A la izquierda, un policía de la teocracia es asistido tras ser agredido por opositores.
Diversas páginas web afirmaron que entre cinco y diez manifestantes perdieron la vida en cruentos choques con efectivos de la Policía y grupos de milicianos «Basij» en las calles del centro-sur de Teherán.
En esa zona, que ya fue escenario en 1979 de la revuelta contra el último sha de Persia, Mohamad Reza Pahlevi, una multitud gritó de nuevo «muerte al dictador» -en referencia al presidente Mahmud Ahmadineyad- mientras varios móviles policiales y contenedores fueron incendiados. Uno de los fallecidos sería uno de los sobrinos de Musaví, informó parlemannews.ir. Según ese sitio, que fue bloqueado de inmediato por el régimen, Ali Musaví, de 35 años, resultó herido de bala en la calle Enguelab y falleció antes de ser trasladado al hospital Ibn Sina de la capital.
Las primeras cuatro muertes en Teherán fueron confirmadas por el subcomandante de la Policía capitalina Ahmad Reza Radan, quien, sin embargo, desvinculó a los agentes de cualquier relación con esos sucesos. Reveló, asimismo, que alrededor de 300 personas fueron detenidas y admitió que «decenas de miembros de las fuerzas de seguridad resultaron heridos».
La cifra de fallecidos fue confusa a lo largo de toda la jornada y osciló desde los cuatro detallados por las autoridades a los diez contabilizados por algunas páginas web reformistas.
La página «Jaras», también gestionada por la disidencia, afirmó, por su parte, que además de las víctimas mortales en la capital, otras cuatro personas habían perdido la vida en la ciudad de Tabriz, ubicada al noroeste de Teherán.
Ninguna de las informaciones había podido ser corroborada de forma independiente ya que el Gobierno iraní prohibió a la prensa internacional trabajar en la calle y cubrir las manifestaciones de la oposición.
Un video amateur muestra a un grupo de personas cargando el cuerpo sin vida de un manifestante, a la vez que se escucha: «Voy a matar, voy a matar al que mató a mi hermano».
Las protestas en un día tan significativo para los chiitas como es la «Ashura», en el que se conmemora el asesinato en el año 680 de su tercer imán, Husein, nieto del profeta Mahoma (ver aparte), parece ahondar aún más la crisis política que agita Irán desde la polémica reelección, el pasado junio, del presidente negacionista del Holocausto Mahmud Ahmadineyad.
Entonces, apenas conocido el resultado electoral oficial, cientos de miles de seguidores del denominado movimiento verde (color del islam y de la oposición) salieron a las calles para protestar contra lo que consideraron un fraude masivo.
En la violenta represión murieron al menos una treintena de personas -según cifras oficiales- y 72 de acuerdo con el cómputo de la disidencia, mientras que cerca de 4.000 fueron detenidas. Desde entonces, la oposición utiliza cualquier celebración o efeméride para retomar sus protestas, desafiando el terror de Estado impuesto por Ahmadineyad y los clérigos que lo amparan.
Testigos denunciaron que el régimen disparó ayer a mansalva no sólo contra los manifestantes sino también con quienes se encontraban peregrinando, indicó The New York Times.
Las autoridades habían advertido a la oposición de usar los dos días de las festividades musulmanas chiitas Tasoua y Ashura, el 26 y 27 de diciembre, para reanudar las protestas contra la clase clerical.
«La nación iraní ha mostrado tolerancia hasta ahora, pero deben saber que la paciencia del sistema tiene un límite», dijo Mojtaba Zolnour, un representante del supremo líder ayatolá Ali Jamenei en los Guardias Revolucionarios, según la agencia semioficial de noticias Fars News Agency.
Las nueva oleada represora fue criticada por gran parte de la comunidad internacional, con Estados Unidos a la cabeza. El Gobierno de Barack Obama «condena firmemente» la violencia, declaró por medio de un comunicado de prensa Mike Hammer, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional (NSC).
Agencias EFE, AFP, Reuters y DPA



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