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La UE le marca la cancha al Parlamento británico: no renegociará el “brexit”
Habló de un “momento trágico”. Los legisladores deben tratarlo el 12 de diciembre y muchos le exigen cambios a Theresa May. La premier también habló de un paquete cerrado.
Conformidad. Los funcionarios europeos Jean-Claude Juncker y Donald Tusk conversan con el negociador del bloque, Michel Barnier.
El acuerdo adoptado por los líderes europeos, que consta de 585 páginas, 185 artículos y 3 protocolos, recoge los términos de la salida de Reino Unido del bloque, prevista para el próximo 29 de marzo.
Estos incluyen cuestiones como los derechos de los ciudadanos europeos en Reino Unido y viceversa, la factura de 39.000 millones de libras que Londres deberá pagar y la solución para evitar una frontera con vigilancia policial en la isla de Irlanda y preservar a su vez el acuerdo de paz de Viernes Santo de 1998.
La canciller alemana, Angela Merkel, calificó de "obra de arte diplomático" el acuerdo, que necesitó 17 meses de duras negociaciones, repletas de sobresaltos, para ver la luz.
De salir adelante su ratificación, ambas partes deberán negociar un ambicioso acuerdo político y de libre comercio, cuyas grandes líneas quedaron plasmadas en una declaración política, durante un período de transición que debe finalizar como máximo a finales de 2022.
La futura relación debe buscar además una solución final para garantizar una fluida circulación de bienes entre la provincia británica de Irlanda del Norte e Irlanda, cuyo primer ministro Leo Varadkar estimó como "muy importante" para la economía irlandesa.
La negociación enfrentó en su recta final la exigencia del Gobierno español de garantizarse que tras el "brexit" ningún acuerdo entre la UE y Reino Unido podrá aplicarse al territorio de Gibraltar sin el acuerdo de Madrid, algo que el Consejo y la Comisión le aseguraron en una declaración hecha pública ayer.
"La UE, por primera vez en estos años que llevamos como Estado miembro, asume la posición política del Gobierno de España respecto al contencioso con Gibraltar", subrayó el mandatario español, que la víspera aseguró que discutiría con Reino Unido sobre la "cosoberanía" del Peñón.
Una concesión más en el acuerdo de divorcio, según los detractores de la primera ministra en Reino Unido, que se suma a tantas otras prerrogativas que consideran inaceptables.
Arlene Foster, líder del pequeño partido unionista norirlandés DUP de cuyos 10 diputados depende la mayoría parlamentaria de May, aseguró que el Parlamento británico tumbará el acuerdo. "No parece haber mucho entusiasmo en la Cámara de los Comunes por este acuerdo. No veo ningún modo de que la aprobación salga adelante", subrayó.
Palabras que pesan como un oscuro presagio de la difícil tarea a la que se enfrentará May tras la cumbre: lograr que el Parlamento, en el que tanto la oposición como los rebeldes de su propio Partido Conservador se han mostrado abiertamente hostiles al acuerdo, le dé su visto bueno antes de las vacaciones de fin de año.
La UE podrá a su vez empezar a concluir el nuevo impulso al bloque gestado desde la cumbre de Bratislava en septiembre de 2016 y que esperan consagrar en su primera reunión de mandatarios con un Reino Unido fuera del bloque en la localidad rumana de Sibiu en mayo.
En un contexto de auge de fuerzas populistas antieuropeas, el presidente francés, Emmanuel Macron, urgió a "reformar" Europa para que sus pueblos "la entiendan". "El ´brexit´ nos dice que (el proyecto europeo) no ha sabido tranquilizar a nuestros ciudadanos", advirtió.
| Agencias AFP y Reuters |


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