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La violencia narco desborda hacia EE.UU.
Este tipo de violencia es común en México, donde los secuestros por parte de carteles de la droga y las ejecuciones son cosa de todos los días en medio de una guerra entre narcotraficantes que el año pasado se cobró cerca de 6.000 vidas.
Pero la alarma se encendió ahora para las autoridades estadounidenses, que temen que los crímenes violentos estén comenzando a cruzar la porosa y extensa frontera con México.
Corredores
«La lucha en México es sobre el dominio de los corredores del contrabando, y esos corredores no se terminan en la frontera», dijo el fiscal general de Arizona, Terry Goddard.
Asesinatos que parecen ejecuciones, invasiones violentas de casas y una creciente tasa de secuestros en Phoenix -donde la policía informó un promedio de un secuestro por día el año pasado vinculado con el crimen mexicano- no son los únicos ejemplos a lo largo de la frontera.
En el sur de California, las fuerzas de seguridad investigaron casos de estadounidenses secuestrados por grupos armados con vinculaciones con el cartel de Tijuana, que opera en la ciudad fronteriza del mismo nombre, cerca de San Diego.
Más muertos
Los narcotraficantes mexicanos tradicionalmente usaron tácticas violentas, pero la cifra de muertes se ha disparado desde que el presidente Felipe Calderón llegó al poder en 2006 y desplegó miles de efectivos para combatirlos. En una señal de los crecientes esfuerzos para contener la violencia, Calderón envió hace dos semanas unos 5.000 efectivos a Ciudad Juárez, fronteriza con la localidad texana de El Paso, donde los enfrentamientos tienen aterrorizada a la población.
Los carteles de la droga mataron a 250 personas en Ciudad Juárez sólo en el último mes, obligando a renunciar al jefe de policía y a muchos comercios a cerrar sus puertas.
La lucha muchas veces desigual de las autoridades mexicanas para frenar el crimen organizado quedó al descubierto ante los ojos de la policía estatal de Arizona en noviembre pasado, cuando sus colegas del otro lado de la frontera pidieron balas para enfrentar una pelea en Nogales, Sonora.
El gobernador de Texas, Rick Perry, dice que quiere 1.000 efectivos para vigilar la frontera. El fiscal general del Estado, Greg Abbott, respalda un proyecto de ley para lanzar una ofensiva contra el lavado de dinero y el tráfico de armas, personas y drogas.
Agencia Reuters

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