28 de abril 2015 - 00:00

La violencia racial volvió en EE.UU.: ahora en Baltimore

Grupos de jóvenes se enfrentaron ayer con agentes de seguridad en la ciudad de Baltimore tras el funeral de Freddie Gray, una nueva víctima de la brutalidad y el racismo policial en Estados Unidos.
Grupos de jóvenes se enfrentaron ayer con agentes de seguridad en la ciudad de Baltimore tras el funeral de Freddie Gray, una nueva víctima de la brutalidad y el racismo policial en Estados Unidos.
Baltimore - Al menos siete agentes resultaron heridos en los enfrentamientos desatados ayer en la ciudad estadounidense de Baltimore, Maryland, tras el funeral del joven negro Freddie Gray, muerto luego de ser arrestado por la Policía local. El gobernador de Maryland, Larry Hohan, declaró anoche el estado de emergencia y movilizó a la Guardia Nacional.

Así lo informó el jefe de la Policía, Anthony W. Batts, resaltando que algunos heridos tienen huesos rotos y un agente quedó inconsciente. La Policía amenazó con usar gases lacrimógenos si la situación empeoraba.

Al cierre de esta edición la tensión en la ciudad se mantenía y no se descartaban nuevos incidentes.

Las imágenes de televisión también mostraron a manifestantes golpeando un patrullero y arrojando botellas y piedras contra los oficiales. Varios comercios fueron saqueados y otro patrullero fue incendiado en Mondawmin, un barrio cercano a la iglesia donde velaron a Gray.

De acuerdo con la CNN, la Policía usó balas de pintura para marcar a los manifestantes que quería detener.

"Ahora verán el uso del gas lacrimógeno. Usaremos los métodos apropiados para asegurar que podemos preservar la seguridad en la comunidad", amenazó el capitán Eric Kowalczyk, vocero de la fuerza. "Encontraremos a los responsables y los llevaremos a prisión", dijo.

La fiscal general, Loretta Lynch, informó de la situación al presidente Barack Obama.

Freddie Gray, quien murió el 19 de abril en circunstancias no aclaradas tras ser detenido por la Policía de Baltimore una semana antes, fue inhumado ayer en una sentida ceremonia. Unas 3.000 personas, entre familiares, amigos y anónimos -todos negros- rindieron homenaje al joven de 25 años, que reposaba en un ataúd blanco abierto rodeado de coronas de flores blancas en la iglesia bautista Nueva Shiloh.

Dentro del templo colgaba una pancarta que rezaba: "Las vidas de los negros importan y todas las vidas importan".

Al comenzar la ceremonia, la Policía de Baltimore anunció haber recibido una "amenaza creíble" de que varias pandillas de la ciudad se habían "asociado para 'eliminar' a agentes".

El funeral concluyó luego de dos horas y media con un elogio fúnebre pronunciado por el pastor Jamal Bryant, que declaró que Gray "hizo lo que se prohibió a los hombres negros: mirar a los ojos a un policía".

Por su parte, el activista Jesse Jackson denunció una "epidemia de asesinatos en el país." "Nos convertimos en demasiado violentos, demasiado llenos de odio", dijo en una conferencia de prensa, denunciando la pobreza de ciudades como Baltimore como "un arma de destrucción masiva".

La de Gray es la última de una serie de muertes de afro-estadounidenses desarmados, en su mayoría a manos de policías blancos que provocaron una ola de protestas en el país bajo acusaciones de racismo y reavivando el debate sobre el uso excesivo de la fuerza policial.

Agencias AFP, ANSA, DPA,

EFE y Reuters

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