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La vuelta de “la vuelta”

Lloré como aquella tarde contra Belgrano. Pero esta vez no me encerré en el baño para evitar que mis hijos me vieran. Esta vez lloré junto a ellos por la emoción y la pasión que destilamos por ser hinchas del más grande, del millo, de River Plate.
¿Que este no fue un gran equipo? Sí, seguro, pero no fue menos que nadie. ¿Que apenas se puso el traje de candidato al final? Sí, porque este fútbol argentino agoniza en el juego y en sus estructuras ¿Que no estuvo repleto de rutilantes figuras? Sí, pero en la última fecha se llenó de todos los duendes de la historia futbolera de River y jugó como nuestros grandes equipos.
¡Somos los campeones del fútbol argentino, carajo... y la reputa madre que nos parió!
Se me vienen a la memoria "Joni" Maidana y el "Keko" Villalba, que tuvieron su revancha; "Cavegol" y el "Chori", que pusieron el hombro cuando más lo necesitábamos; el "Pelado" Almeyda, que no paró, ni para, de tener merecidas alegrías; en David, que nos mantuvo el prestigio de ser siempre el salto de calidad en el fútbol argentino aunque estuviésemos en el Nacional B; en Ponzio, que le sangró hasta el "upite" para que lleguemos a este presente; en Ramón, que volvió para hacer lo que mejor sabe y más le gusta; en la nueva dirigencia, que nos devolvió la confianza perdida; y la gente, nosotros, los hinchas, para quienes el domingo es un carnaval o un velatorio, los que nos bancamos las jodas hasta de los más insignificantes y desconocidos clubes de fútbol del país.
Desde que se prohibió la presencia de público visitante, todos los estadios lucen una tribuna vacía, excepto River, que la llena de simpatizantes propios. El Monumental está colmado siempre, juguemos contra quien juguemos, vayamos como vayamos.
A los 6 minutos había avisado el "Lobo" Ledesma con un remate que se fue apenas desviado. Los goles llegaron a los 10 y a los 25. El primero el "Cavegol" tras un desvío del arquero de un cabezazo de Carbonero, y el segundo de palomita, de Mercado, luego de peinarla Maidana en el primer palo.
En el segundo tiempo, la joyita del "Lobo" Ledesma desde afuera del área y los goles mellizos de Fernando "Cavegol" y Teo Gutiérrez. River jugó como nunca, con calidad, controlando la pelota los 90 minutos. Después la fiesta, el color, la pasión y todo lo que te regala el mundo River.
Ya está muchachos, ya pasó, ya cerramos todas las heridas, ya no queda ni el triste recuerdo. Mi viejo siempre me decía: al final los melones se acomodan solos en el carro. ¡Ya está, River está de nuevo en el lugar que le pertenece! Que lloren bronca los otros, los cabareteros.
YO SOY DE RIVER, YO SOY EL CAMPEÓN, YO CONOCÍ LA GLORIA Y MORDÍ EL PASTO DEL DESCENSO, YO RESUCITÉ DE LAS CENIZAS.
¿ESTO SE PUEDE ROMPER? SOY DEL MÁS GRANDE.
¿LOS DEMÁS? ¡¡¡LOS DEMAS NO EXISTEN !!!


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