13 de mayo 2010 - 00:00

Las acciones, mejor; el resto, algo incierto

Las acciones, mejor; el resto, algo incierto
Palo porque bogas, palo porque no bogas. Éste parece ser el moto de quienes hoy están apostando por el oro: si hay temor a la crisis financiera, compro; si hay calma, también compro, porque cualquier solución está revestida de consecuencias inflacionarias impredecibles. Así, el techo al precio del oro parece cada vez más alto y son muchos los que fantasean con que pronto se romperá el máximo histórico a valores constantes (por lo pronto, ayer se rompió el máximo nominal al cerrar en u$s 1.243,1 por onza). Demostrando que es la desconfianza lo que mueve al metal amarillo, ayer el precio del petróleo retrocedió nuevamente al quedar el oro negro en u$s 75,65 por barril y el dólar alcanzó a trepar un 0,4% frente a las principales monedas. A pesar de esto, la bien recibida colocación del bono por 1.000 millones de euros de Portugal y el anuncio de que el Gobierno español dispuso un recorte a los salarios públicos, combinado con la advertencia del BCE a esos dos países para que reduzcan sus gastos, alcanzaron para calmar un poco las aguas en el Viejo Continente y que las acciones recuperaran algo más de lo perdido desde el jueves pasado. Enganchando con esta suba, y de la mano de IBM, que anunció que espera duplicar su ganancia por acción para 2015, los inversores se volcaron sobre lo bursátil en Nueva York. Podríamos decir que lo mejor de la jornada tuvo que ver con que la suba fue construyéndose de a poco a lo largo de la rueda, resultando en una suba del 1,38% para el Dow, que cerró en 10.896,91 puntos. Lo peor tal vez haya sido que a pesar del optimismo el volumen sufrió una llamativa reducción a 1.276 millones de acciones (NYSE), lo que no es nada irrazonable al ver el monstruoso crecimiento que experimentó el déficit del Gobierno durante abril, a u$s 82.700 millones.

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