Fue un lunes para elegir calibre y color de las noticias de los mercados. El detalle que falta agregar es que eran todas malas. Y los índices dejaron marcadas las huellas en la franja del uno al dos por ciento de caída. Lo más relevante es ver la aparición de una descalificación de deuda, para la primera economía del mundo, que se pudo medir con el derrape del 1,14% en el Dow Jones haciendo tabla rasa por toda Europa. San Pablo acusó la onda expansiva retrocediendo un 2% y al arribar a Buenos Aires, con condimentos propios, que harían mucho más picante el menú a digerir. A sabiendas del tremendo embrollo armado en torno de Siderar, que primero estuvo con «suspensión preventiva» de parte de la Bolsa a raíz de noticias sobre impugnación de su asamblea. Al responder la compañía volvió a la cotización. Pero lo que le diera tremendo vuelo el viernes en un dividendo a otorgar que trascendía toda previsión ahora también queda pendiente. Hubo fuerte pérdida para el que tomó papeles el viernes con la suba del 9%, que ayer debió asumir una caída cercana al 6%. Diferencias generales con sólo «8» plazas con alzas, por otras «60» en baja, dieron idea de lo árido del día. Y completado por un Merval que concluyó justo sobre la línea de los «3.300» puntos, después de haberlo perforado hasta los «3.290», lo que arrojó un descenso en nuestro mercado que alcanzó el 2,4%.
Un lunes que no sufrió sólo de aguas encrespadas, sino que las noticias vinieron de tono turbio y en todo el frente bursátil. La Bolsa, con el casco.
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