14 de marzo 2018 - 00:00

Las causas de la impiadosa defenestración de Tillerson

Washington - "Ahora volveré a la vida privada como un ciudadano privado, un estadounidense privado, orgulloso de la oportunidad que tuve de servir a mi país", dijo ayer Rex Tillerson, en su primera aparición tras ser destituido como secretario de Estado vía Twitter y sin honores por Donald Trump.

El ex titular de ExxobMobil cedió sus responsabilidades a su número dos, John Sullivan, y dijo que dejará el cargo el 31 de marzo.

El hasta ahora jefe de la diplomacia estadounidense "desconoce la razón" de su cese y "tenía toda la intención de seguir" en el cargo, aseguró en un comunicado el subsecretario de Estado para la Diplomacia Pública, Steve Goldstein, que también fue tras esas declaraciones.

Tillerson se encontraba de gira en África cuando recibió, en la madrugada del sábado, una llamada del jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, quien le pidió acortar su viaje y le alertó de que podría ser citado en un tuit de Trump, según el diario The New York Times.

El ex jefe de la petrolera ExxonMobil se convirtió en febrero de 2017 en el primer secretario de Estado en más de un siglo que no tenía ninguna experiencia previa en el sector público de Estados Unidos, y llegó al cargo entre críticas por su amistad pasada con el presidente ruso, Vladímir Putin.

Pero Tillerson terminó siendo la voz más dura contra Rusia en el Gobierno de Trump, y se ganó poco a poco el favor de quienes defienden el rol diplomático tradicional de EE.UU. y su cooperación en foros multilaterales.

Sus roces con Trump fueron constantes y tuvieron su máximo exponente durante la crisis entre Catar y sus vecinos a mediados de 2017, cuando según informes de prensa, Tillerson pensó en dimitir e incluso llamó "idiota" al presidente. Lo insólito es que el mandatario se hizo eco de la versión y retó a su subordinado a someterse juntos a un test de inteligencia. "Imaginen quién ganará", dijo.

Trump decidió hacer el cambio ahora para "asegurarse de que tiene a su equipo en sus puestos con miras a las próximas conversaciones con Corea del Norte y a varias negociaciones comerciales", dijo un alta fuente de la Casa Blanca.

El Presidente aceptó el pasado jueves una invitación de Kim para reunirse en las próximas semanas, horas después de que Tillerson asegurara que Estados Unidos estaba "lejos" de cualquier negociación con Corea del Norte. Trump reconoció ayer que no consultó "mucho" con Tillerson antes de aceptar la invitación de Kim, sino que lo decidió él "solo".

Con todo, el enfoque negociador sobre la crisis nuclear en la península de Corea había sido impuesto por el funcionario, incluso contra el escepticismo de Trump.

Otros puntos de roce entre Trump y Tillerson, además de Irán, fueron la espasmódica diplomacia de Twitter de aquel, el drástico recorte del presupuesto de la cartera, la salida del Acuerdo de París sobre cambio climático y el traslado de la embajada en Israel a Jerusalén.

Más recientemente, Tillerson fue uno de los funcionarios que advirtió al jefe de la Casa Blanca que la imposición de aranceles al acero y el aluminio enemistaría a EE.UU. con aliados valiosos en todo el mundo.

Agencias EFE, AFP,


y Ámbito Financiero