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Las causas de la impiadosa defenestración de Tillerson
Sus roces con Trump fueron constantes y tuvieron su máximo exponente durante la crisis entre Catar y sus vecinos a mediados de 2017, cuando según informes de prensa, Tillerson pensó en dimitir e incluso llamó "idiota" al presidente. Lo insólito es que el mandatario se hizo eco de la versión y retó a su subordinado a someterse juntos a un test de inteligencia. "Imaginen quién ganará", dijo.
Trump decidió hacer el cambio ahora para "asegurarse de que tiene a su equipo en sus puestos con miras a las próximas conversaciones con Corea del Norte y a varias negociaciones comerciales", dijo un alta fuente de la Casa Blanca.
El Presidente aceptó el pasado jueves una invitación de Kim para reunirse en las próximas semanas, horas después de que Tillerson asegurara que Estados Unidos estaba "lejos" de cualquier negociación con Corea del Norte. Trump reconoció ayer que no consultó "mucho" con Tillerson antes de aceptar la invitación de Kim, sino que lo decidió él "solo".
Con todo, el enfoque negociador sobre la crisis nuclear en la península de Corea había sido impuesto por el funcionario, incluso contra el escepticismo de Trump.
Otros puntos de roce entre Trump y Tillerson, además de Irán, fueron la espasmódica diplomacia de Twitter de aquel, el drástico recorte del presupuesto de la cartera, la salida del Acuerdo de París sobre cambio climático y el traslado de la embajada en Israel a Jerusalén.
Más recientemente, Tillerson fue uno de los funcionarios que advirtió al jefe de la Casa Blanca que la imposición de aranceles al acero y el aluminio enemistaría a EE.UU. con aliados valiosos en todo el mundo.
| Agencias EFE, AFP, |
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