Después de siete ruedas consecutivas en baja que lo llevaron al mínimo de los últimos 10 meses, finalmente el Dow se anotó ayer la primera rueda ganadora, avanzando un 0,59% a 9.743,62 puntos. No afirmamos que no tengan razón, pero la idea esgrimida por algunos comentaristas de que la suba fue reflejo de un cambio en el sentimiento del mercado suena algo aventurada. En primer lugar, porque en los primeros 40 minutos de operaciones el Promedio Industrial alcanzó a trepar un 1,77%, sólo para entrar en territorio perdedor pocos minutos después de la dos de la tarde. De ahí estuvo oscilando en torno al cierre del viernes, recién en la última media hora de la rueda volvió a pasar del lado ganador, pero fue una inyección compradora que apareció en los últimos seis minutos lo que definió el resultado final (aportó 30 de los 57 puntos ganados).
La verdad es que nos cuesta achacar este comportamiento tan dispar al renacer de la confianza de los inversores. Es que si algo sugieren el 0,22% que cedió el precio del petróleo (quedó en u$s 71,98 por barril), el 1,04% que perdió el del oro y el 1,8% que retrocedieron en promedio los commodities es que no hubo una apuesta fuerte a favor del crecimiento de la economía.
De una manera algo más clara esto lo reflejaron también el índice ISM de junio, que evidenció un crecimiento para el sector de los servicios inferior a lo que se esperaba e inferior al de mayo; y el índice Russell 2000, que terminó perdiendo un 1,49%. La semana que viene Alcoa dispara la nueva temporada de balances y es posible, si es cierto que el mercado se encuentra sobrevendido y los números de las empresas vienen mejor de lo que se esperaba, que veamos una mejora en el humor.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario