Las minorías, claves para asegurar otra victoria

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Washington - La derrota de Mitt Romney el martes frente a Barack Obama en las presidenciales evidenció la creciente desconexión de los republicanos de las minorías estadounidenses, obligando al partido a una reflexión urgente sobre su futuro si aspira regresar a la Casa Blanca.

El viraje a la derecha del partido desde 2010, cuando la ola del Tea Party alcanzó en el Congreso a decenas de representantes ultraconservadores, parece también haber encontrado sus límites en las urnas, con la pérdida de una preciada silla en el Senado, la de Indiana, que ocupaba un candidato vinculado con esa tendencia.

Si bien varios herederos de la causa fueron reelegidos en la Cámara de Representantes, otros como Michele Bachmann se encontraban en dificultades ayer, cuando aún seguían contando votos.

Hispanos

Más que en 2008, los electores hispanos votaron el martes abrumadoramente por Barack Obama, 71% contra 67% en aquella ocasión, según los sondeos a boca de urna realizados el martes. La cifra es todavía más alta para los asiáticos (73%) y los negros (93%).

Los reservorios de votos de Mitt Romney se encuentran entre los hombres, los blancos y los mayores de 65 años, grupos demográficos que parecen describir cada vez más un bastión en declive.

Personalidades conservadoras se lanzaron a la carga de la renovación del partido el martes por la noche. «Los republicanos hicieron un trabajo patético para atraer a la gente de color, eso es algo sobre lo que están obligados a trabajar», lanzó Mike Huckabee, candidato a la primarias republicanas en 2008. «Es un grupo que, francamente, debería estar con nosotros, del lado conservador. Pero los republicanos se comportan como si no pudieran conseguir sus votos, y ni siquiera lo intentan», fustigó.

Coalición

Los demócratas reivindican una «coalición Obama», que mezcla a los electores no blancos, los jóvenes, las mujeres y -un nuevo grupo electoral visible- los homosexuales. Tres de cada cuatro votaron por Obama.

«Poco importa que tú seas negro, blanco, hispano, asiático o indígena americano, o joven, viejo, rico o pobre, o minusválido, gay o heterosexual, tú puedes salir adelante en Estados Unidos si de verdad lo deseas», declaró Barack Obama durante su discurso de la victoria el martes.

Los electores de menos de 30 años votaron también en un 60% por Obama.

«Los republicanos deben realmente abordar las cuestiones sociales que motivan a los jóvenes, y eso quiere decir los temas contra los cuales los cristianos conservadores y los evangélicos luchan, como el aborto, la anticoncepción, los derechos de los homosexuales», estimó Chris-topher Arterton, profesor de la Universidad George Washington.

Según este observador de los movimientos políticos, la votación del martes significa también «un golpe duro contra el Tea Party y el gran entusiasmo surgido en 2010 hacia los conservadores».

La reelección del presidente refuerza su legitimidad para negociar un acuerdo presupuestario con el Congreso, donde la mayoría republicana de la Cámara baja, alentada precisamente por el Tea Party, bloquea actualmente el aumento de los impuestos a los más ricos.

Pero son los hispanos quienes preocupan más a la generación de relevo del Partido Republicano. Representan hoy en día 10% del padrón electoral y aún más en Florida (16%), Nevada y Arizona (19%), tres estados clave.

Hispanos y asiáticos podrían representar el 40% del electorado en 2050, según las proyecciones del instituto Pew.

«Si los republicanos no logran ampliar su base demográfica, desaparecerán como el partido Whig en los años 1850», predice Allan Lichtman, profesor de historia en la American University en Washington, aludiendo al partido carcomido por las divisiones sobre el tema de la esclavitud.

Agencia AFP

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