2 de junio 2016 - 00:00

Las polémicas marginaron los éxitos de Humala

Lima - Con una baja popularidad, Ollanta Humala concluye un mandato de cinco años en Perú marcado por las críticas a su supuesta falta de liderazgo y la influencia de su esposa, Nadine Heredia, pero con buenas cifras económicas y el afianzamiento de programas sociales.

A pocos días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, que disputarán el domingo Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski, el presidente peruano emprendió uno de sus últimos viajes al exterior, con una visita a Francia, que le permitió reunirse con su par galo, François Hollande.

Para el analista político Santiago Pedraglio "lo más positivo" de la gestión de Humala fueron sus programas dirigidos a los sectores más vulnerables del país, aunque entre los factores más negativos estuvo el "desgaste innecesario" que sufrió "por un exceso de protagonismo de su esposa, que era perfectamente evitable".

"Fue un flanco muy vulnerable, frente a los medios y los otros partidos políticos", señaló antes de manifestar que otro de los puntos débiles fue el poco avance en la lucha contra la minería ilegal, a pesar de las normas aprobadas.

Humala, que comenzó su gestión el 28 de julio de 2011, tras vencer en una segunda vuelta a Fujimori, despejó rápidamente los temores de los sectores conservadores del país que aseguraban que iba a implantar un régimen "chavista" y dio un giro hacia el centro que mantuvo la línea económica del libre mercado pero impulsó una agresiva implementación de programas sociales.

Para Pedraglio los logros en este tema pasaron por el impulso al programa de apoyo a ancianos sin recursos Pensión 65, las becas para jóvenes pobres, así como el fortalecimiento del Seguro Integral de Salud (SIS), que hoy atiende a entre 10 a 12 millones de peruanos.

A pesar de las buenas cifras económicas obtenidas en medio de la crisis financiera internacional de los últimos años, en los que Perú tuvo un crecimiento promedio del 3,5%, el gobernante recibió desde un primer momento bajas aprobaciones, que llegaron hasta un 15%.

En esto tuvo mucho que ver la suma constante de críticas y denuncias hacia su actuación en el Ejecutivo y contra su esposa, acusada de una injerencia indebida en las decisiones del Gobierno.

La primera dama sufrió serios reveses cuando se decidió investigar los gastos que hizo con la tarjeta de crédito de una amiga y, luego, con la aparición de cuatro agendas que le fueron robadas y supuestamente contienen información contable sobre los aportes y gastos del gobernante Partido Nacionalista desde 2006.

Humala es acusado, además, de carecer de liderazgo, sobre todo en la lucha contra la inseguridad ciudadana, que es considerada por los peruanos como el principal problema del país.

A pesar de que la atención pública y mediática estuvo dirigida a la segunda vuelta presidencial, Humala mantuvo una constante actividad en las últimas semanas, que incluyó la inauguración de obras en todo el país y la defensa de su gestión.

En un balance de gestión que ofreció a mediados de este mes, el primer ministro, Pedro Cateriano, consideró que "el aspecto más importante" en las relaciones exteriores fue la ejecución de la sentencia emitida en 2014 por la Corte Internacional de Justicia de La Haya en el litigio por límites marítimos que mantuvo con Chile.

A pesar de ello, los analistas coinciden en señalar que Humala afrontará investigaciones del próximo Congreso, dominado por el fujimorismo, y los logros de su gestión tendrán poca oportunidad de ser defendidos por la decisión que tomó su partido de no participar en los comicios generales de este año.

Agencia EFE

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