El desempleo sube, los bancos apenas siguen concediendo créditos y la economía sigue contrayéndose. Todo mientras los ciudadanos intentan poner su dinero a buen recaudo fuera del país.
Sin embargo varias encuestas muestran que casi seis semanas después de las elecciones parlamentarias, más del 40% de los encuestados apoyan al Gobierno del primer ministro, Alexis Tsipras.
Los "otros", es decir, los conservadores y socialistas que perdieron las elecciones, no habrían hecho nada, opinan muchos. Al menos, el jefe de Gobierno intenta mejorar la vida de la gente, señalan. Al menos más de 300.000 ciudadanos con pocos medios recibirán bonos de comida.
La otra cara de la moneda es que se calcula que los griegos sacaron del país más de 22.000 millones de euros. Otros compran oro, esconden su dinero en efectivo en cajas fuertes en sus casas o lo entierran en el jardín. Los inspectores fiscales sorprendieron a varias personas en el aeropuerto de Atenas que intentaban sacar dinero escondido entre la ropa interior. Sólo en siete días se incautaron más de 700.000 euros.
Y todo alimenta un círculo vicioso: los países acreedores no pueden justificar ante sus propios electores que estén accediendo a la táctica dilatoria de Grecia. Mientras, el partido de izquierda en el Gobierno griego ve a poderes conservadores oscuros trabajando para poner de rodillas a Atenas y se niega a ceder.
Todo esto deriva en una situación sin salida que podría provocar una catástrofe en Grecia y graves problemas en la eurozona.
¿Hay una solución? Todos los expertos que están en contra de una salida de Atenas de la eurozona están de acuerdo con sus consejos a la nueva cúpula griega: pongan sus cifras sobre la mesa, expliquen de dónde y cómo quieren ahorrar y dejen de hablar generalidades. Sin embargo, Tsipras no quiere acceder a hacer recortes y a adoptar medidas de ahorro porque prometió a sus electores el fin de esa política.
Pero del ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, se oyeron hasta ahora solamente declaraciones generales de que quiere luchar contra la evasión fiscal y la corrupción en el país. Pero no hay cifras concretas, repiten en círculos del Ministerio de Finanzas.
Incluso la prensa de izquierda está indignada y pide a Varufakis que hable menos y trabaje más. Los medios conservadores lo caracterizan como un ministro de Finanzas maestro del espectáculo. Incluso Tsipras lo dejó claro la semana pasada en declaraciones a la televisión: "Menos hablar y más trabajar", exigió sin dar nombres.
| Agencia DPA |


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