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Las señoritas de Rochefort son eternas
Agnès Varda, a los 83 años, fue ovacionada cuando presentó la retrospectiva homenaje a la obra de su marido Jacques Demy, director de «Las señoritas de Rochefort» y «Los paraguas de Cherburgo».
Periodista: Es notable el cariño que le expresa la gente.
Agnés Varda: Es lo que inspiran las películas de Jacques. Conozco cuatro generaciones de mujeres que han adorado «Las señoritas de Rochefort». Cuando se estrenó, muchas adolescentes andaban vestidas como si fueran hermanas gemelas igual que Catherine Deneuve y Francoise Dorleac en esa comedia. Y aun hoy, basta rastrear un poco y aparecen blogspots de fanáticos. Por ejemplo, uno francés «conozco-todas-las-canciones-de-jacques-demy-pero-asumo-que-desafino». Recientemente el Ministerio de Educación hizo ediciones escolares de «Las señoritas...», «Piel de asno» y «Jacquot de Nantes». Nada de eso nos da dinero, pero nos acompaña mucho.
P.: Usted hizo un gran trabajo de rescate.
A.V.: Somos una empresa familiar. Rescaté muchas obras les busqué una buena restauración, y nuestros hijos Mathieu y Rosalie siguieron el trabajo, siempre tratando de recordar los colores originales y restituirlos tal como eran. Restaurar no es «reinterpretar», como hacen algunos. Y para todo eso también hay que conseguir dinero, ya que mis películas no nos hacen millonarios como nos gustaría. Pero estoy feliz de tener hijos artistas. Mathieu es actor y ahora director, Rosalie diseñadora de vestuario, y tuvo la suerte de trabajar con Jacques. Y mucho antes también actuó, ella era la nena de «Los paraguas de Cherburgo». Los dos crecieron en los rodajes como en un cuento de hadas. No vamos a decir que todo va bien, pero me hace feliz que sean artistas.
P.: La retrospectiva incluye tres obras suyas sobre su marido: «Lunivers de Jacques Demy», «Jacquot de Nantes» y «Las señoritas cumplen 25 años», cuando toda Rochefort celebró el aniversario de la película.
A.V.: No quisiera hablar ahora de mi obra.
P.: Cuéntenos al menos cómo hizo «Jacquot...».
A.V.: Jacques estaba mal, sólo podía quedarse en casa pintando y escribiendo sus recuerdos de infancia. Cada dos días me mostraba nuevas páginas, muy precisas. Yo le decía «Qué historia, sería hermoso llevarla al cine». «Hacela vos», me dijo. «Pero vos sos el que ha vivido todo esto, es tu historia». «Estoy demasiado cansado. Hacela vos». Comprendí que en tal caso debía hacerla deprisa, vite, vite, conseguí algo de dinero, y fuimos hasta Nantes. Allí él mismo eligió a la actriz que haría de su madre y los tres chicos que lo representarían, de la infancia a la adolescencia, y me indicó algunos lugares. Tuvimos una gran suerte, encontramos el garage donde pasó parte de su infancia e hizo sus primeros cortos amateurs. Eso fue muy tocante. Ahora bien. Sus recuerdos no tenían diálogos. Los escribí preguntándole «¿hablaban así?, ¿éstas son las palabras más adecuadas?», y él me decía «si, está bien, hacela». El iba mirando. Estaba muy orgulloso, contento, porque su infancia fue muy importante para él. Terminamos el rodaje, y a los pocos días, esa misma semana, se murió. En octubre serán ya 21 años.
P.: Emociona ver con qué amor lo recuerda.
A.V.: Es amor, si. Durante todos estos años, sus obras y su ausencia me acompañan. Le agrego algo. Siendo niño, él desarrolló su vocación inventando todo lo que necesitaba, porque entonces no tenía acceso a nada, su padre era un simple trabajador de una ciudad de provincia, y él llegó a estudiar cómo era el cine, y hacerlo. Amo también a ese niño Jacquot.
Entrevista de P.S.


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