Lille, Francia - Consciente de haber tocado su techo electoral, la ultraderecha francesa lanzó ayer una publicitada operación de cambio de nombre y de renuncia a su patriarca, Jean-Marie Le Pen, para tratar de llegar al gran número de ciudadanos que nunca la votó.
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Adiós al Frente, término considerado demasiado belicoso, y bienvenida a la Agrupación, nueva denominación del partido que dirige Marine Le Pen -quien fue reelecta ayer con el 100% de los votos- y que conserva el adjetivo Nacional como seña de identidad irrenunciable.
Los afiliados refrendarán ahora -lo contrario sería difícil de imaginar- en una consulta interna el nuevo nombre de Agrupación Nacional propuesto por Le Pen en el XVI Congreso de su partido, que giró en torno a la redenominación de una formación que, sin embargo, ideológicamente no se movió un ápice.
La mejor prueba de que las constantes de la fuerza política permanecen inalteradas la dio el discurso de clausura de Le Pen, en el que recurrió a sus argumentos habituales: inmigración, islam, seguridad y proteccionismo.
Durante hora y media, Le Pen incidió en el nuevo eje que, a su juicio, vertebra hoy la política. Por un lado, los "globalizadores", encarnados por el presidente francés, Emmanuel Macron, y caracterizados por el "nomadismo" y el desapego que sienten hacia su nación y hacia las cosas duraderas.
Por el otro, los "nacionales", como ella, que defienden una civilización amenazada por las olas migratorias y por el avance del islamismo.
El miembro de la Ejecutiva del partido y representante del ala tradicionalista Nicolas Bay argumentó que "se puede tener mucho apego a la historia del Frente Nacional y al mismo tiempo querer llevarlo a una nueva dimensión", que, según él, se abre con las nuevas siglas.
Al cambio de nombre se le unió la ruptura definitiva con el patriarca de los Le Pen, Jean-Marie, que ya había sido excluido como militante, con la eliminación de la figura de presidente de honor en los nuevos estatutos de la formación.
El éxito electoral de la Liga en Italia -cuyo líder, Matteo Salvini, dirigió un mensaje en video a los asistentes antes del discurso de Le Pen- es uno de los argumentos a los que se aferran los seguidores de la renombrada Agrupación Nacional.
Y para demostrar la vigencia del populismo de derechas, uno de sus mascarones de proa, el exasesor del presidente estadounidense, Donald Trump, Steve Bannon, fue el encargado de abrir el sábado del congreso.
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