El título explica la apuesta del ecléctico guitarrista Robben Ford, genuino discípulo de bluseros blancos comoMike Bloomfield, capaz de acompañar a Miles Davis o hacer un disco como este, dedicado al swamp rock ("rock pantanoso"), blues sureño y rythmn&blues en general. Todo grabado en un sólo día en Nashville (en el míticoSoundKitchen Studio) aportando una selección de temas nuevos de su autoría y solo dos covers de clásicos. El resultado es toda una lección para esos músicos que se pasan meses en el estudio: "A day in Nashville" es algo así como un disco en vivo en un ambiente técnicamente controlado, con una espontaneidad esencial para lograr el espíritu vintage al que apunta Ford.
Todo esto sin dejar de innovar en cuanto a los arreglos pensados para una banda con una formación realmente original (incluye otra guitarra, y sobre todo un curioso trombonista estrella, Barry Green). Hace rato que Ford parece sanamente despreocupado por exhibir su virtuosismo como guitarrista, para dedicarse a composiciones simples y directas, que en este álbum además tienen buenas letras que resaltan su talento como cantante, por ejemplo en tres momentos culminantes como "Midnight comes to soon", "Ain't drinkin beer no more" y el impresionante track que abre el disco y define el estilo, "Green Grass Rainwater". Ojalá en sus shows en Rosario y Buenos Aires a agendar para mediados de julio, toque estos temas, además de rendiciones de clásicos como "Cut you loose".
| Diego Curubeto |



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