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En febrero de 2015, cuando ganaba $53 millones, lo que acumulaba por diferencias de cambio y operaciones futuras le aportaba $25 millones, esto es 0,9% de lo que ingresaba operativamente (el promedio en los tres años previos no llegaba al 8%), en febrero de 2016 cuando ganaba $133,7 millones, esto había saltado a $214 millones, un 44% del operativo, y ahora al segundo mes de 2017 cuando pierde un neto de $90.9973.000, el Forex le lleva casi $160 millones, un 35% de lo que le dejaba el operativo. Tradicionalmente una de las empresas más conservadoras del panel porteño, es claro que el juego cambiario ha cobrado un peso relevante para ella, con un resultado al menos discutible. Más allá de esto, en el núcleo de su negocio sigue enfrentando problemas. Esto se evidencia en su saldo operativo, que arrancó este primer trimestre creciendo 15% en doce meses a $113 millones y lo vemos llegado el nonamestre casi 6% menor al de un año atrás en $456 millones. Parte de esto tiene que ver con el bruto donde los ingresos crecieron 43% (el precio promedio diario del azúcar subió en el mercado internación -futuro N° 11-, nonameste/nonamestre un 48%, registrando una merma de 11% desde entonces), pero los costos lo hicieron un 50% dejándole $2.919,7 millones, casi 34% más que un año atrás (en línea con el 34% de la inflación Congreso). Con los gastos administrativos bajo control (+33%) su problema en esta faz viene dado por los de comercialización que se dispararon más de 49%, llevándole más del 56% del bruto (en los últimos años rondaban el 50%), dejándola con el saldo antes consignado. Parta destacar, este es el primero de los últimos seis nonamestes en que vemos una reducción nominal de la carga por intereses (-12%) si bien no alcanza a compensar la caída en estos doce meses del aporte de inversiones en el exterior.
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