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Ledesma y Cargill, socias en planta de u$s 200 M
En el comunicado oficial se informa que «Ledesma y Cargill anunciaron la concreción del acuerdo para constituir un emprendimiento conjunto en el negocio de la molienda húmeda de maíz en la Argentina». Esa nueva empresa se denominará Glucovil Argentina SA (GASA).
EL acuerdo prevé que el grupo que encabeza Carlos Pedro Blaquier aportará su planta denominada Glucovil en Villa Mercedes, y la cerealera estadounidense u$s 36,1 millones; eso le dará a Ledesma la propiedad del 70% de la nueva empresa que explotará la planta ampliada, y a Cargill el restante 30%.
Además del anuncio de ayer, y según fuentes del nuevo consorcio, sus dos accionistas tienen un proyecto para invertir otros u$s 200 millones en una segunda planta, que se localizaría más cerca de la cuenta maicera (en las cercanías de Rosario o en el sur de Córdoba).
Una vez comenzadas las obras en Glucovil, el plazo para su culminación se estimó en un año, tras lo cual su capacidad se habrá incrementado en un 50%; la empresa anuncia que incrementará su dotación de personal, que hoy supera las 200 personas, pero no especificó en cuántos nuevos empleados.
Glucovil produce almidones y jarabes de glucosa y fructosa, materias primas para productos de panificación, caramelos y confituras, bebidas y lácteos, así como insumos para las industrias papelera, farmacéutica y de cosméticos.
En la actualidad, el mercado de productos de maíz «terminados» de la Argentina ronda las 700.000 toneladas por año, sólo superado por el de Brasil en la región. En ese país, Cargill posee dos fábricas de molienda húmeda, y es una de las líderes en ese sector en el socio del Mercosur.
En lo que hace al futuro, el comunicado precisa que «dentro de los próximos cinco años ambas empresas discutirán y resolverán la constitución de una nueva sociedad para instalar una nueva fábrica de molienda húmeda de maíz en la República Argentina», que es la que se instalaría en Rosario o Córdoba.
A diferencia de Glucovil, en este caso los porcentajes se invertirían: los estadounidenses tendrán el 70% de las acciones; y el grupo local, el 30%. Una fuente del consorcio admitió que «sin dudas, la nueva planta tendrá más capacidad que la de Villa Mercedes. ¿Si éste es el momento para construirla? Mire: estas decisiones no se toman pensando en la coyuntura, sino en el largo plazo; es verdad que el momento no es el mejor, pero cuando la planta esté terminada, confiamos en que lo peor de la crisis habrá pasado, y la demanda por productos terminados de maíz se habrá recuperado.»
Mientras tanto, en Ledesma apuestan a un verano caluroso en el que la demanda de bebidas refrescantes y gaseosas sea fuerte: sucede que la zafra de azúcar fue récord, y el stock acumulado de ese «commodity» es importante. «El consumo industrial representa el 60% del total; el resto es el masivo (hogareño)», revela el informante.
El socio de Ledesma no es una pyme precisamente: Cargill -que exporta unos u$s 7.000 millones anuales desde la Argentina- emplea a unas 160.000 personas en los 66 países en los que actúa (44.400 en la Argentina). Luego de haber sido una de las marcas de pollos más conocidas en el país en los años 60 y 70, se desprendió de su división de «consumer productos» y desde entonces se enfocó en la exportación de productos alimenticios derivados del procesamiento industrial de materias primas agrícolas (soja, girasol, colza, trigo, malta, etcétera).
Por su parte, Ledesma factura unos u$s 500 millones anuales, y es líder en los mercados de azúcar y papel para impresión y escritura.


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